La imagen habitual de una fábrica de proteínas terapéuticas incluye enormes depósitos de acero, tuberías, salas esterilizadas y una larga cadena de purificación. En Coquimbo, una startup está intentando sustituir parte de esa infraestructura por algo bastante menos convencional: miles de larvas modificadas genéticamente.
La empresa se llama ByBug y utiliza larvas de mosca soldado negra (Hermetia illucens) como pequeños biorreactores. Los insectos son programados para producir determinadas proteínas recombinantes mientras se alimentan de subproductos de la industria agroalimentaria.
Después, su biomasa puede procesarse e incorporarse directamente al alimento de salmones o camarones. El objetivo no es producir otra harina de insectos rica en proteínas, sino lograr que esa harina transporte también un compuesto biológico diseñado contra una enfermedad concreta.
El medicamento no sale de la larva: viaja dentro de ella

Normalmente, fabricar una proteína recombinante implica modificar microorganismos o células, cultivarlos dentro de fermentadores y posteriormente separar, estabilizar y purificar la molécula obtenida. Cada uno de esos pasos incrementa el precio.
La plataforma ByBug Synthetics propone eliminar parte de ese recorrido. La proteína activa se produce dentro de la larva y permanece en su biomasa, que después se transforma en un ingrediente funcional para alimento balanceado.
Según HUBTEC, organización vinculada a la transferencia tecnológica en Chile, este sistema podría reducir hasta 100 veces los costos de fabricación frente a determinados procesos de fermentación de precisión. Es una estimación de la propia tecnología, no un resultado industrial independiente, pero explica por qué la idea ha atraído inversores.
El esquema tampoco consiste en soltar moscas transgénicas sobre una piscifactoría. La fase productiva ocurre en instalaciones de cría de insectos; posteriormente las larvas son procesadas y convertidas en un ingrediente dosificable.
Salmones y camarones recibirían protección con cada comida

Los primeros productos anunciados por la empresa se concentran en la acuicultura. SpotOut apunta al virus del síndrome de la mancha blanca, una de las enfermedades más destructivas para la producción mundial de camarones. Calistop, por su parte, está diseñado contra Caligus, el denominado piojo de mar que afecta a la salmonicultura chilena.
Ambos siguen en desarrollo. La web de ByBug los presenta como aditivos preventivos de uso continuo, incorporados al alimento antes de que una infección se extienda por toda la explotación.
La administración oral resulta especialmente atractiva en acuicultura. Vacunar o tratar individualmente a millones de animales pequeños puede ser caro, lento o directamente inviable. Mezclar el compuesto con una ración diaria permitiría distribuirlo utilizando una infraestructura que las granjas ya poseen.
Existen antecedentes científicos para esta idea. Un estudio publicado en 2021 consiguió usar larvas de mosca como vehículos para transportar una proteína recombinante hasta el intestino de camarones y observó una mayor supervivencia durante una prueba con el virus de la mancha blanca. Eso no demuestra que los productos de ByBug funcionen, pero sí que el mecanismo biológico tiene una base experimental.
El verdadero desafío comienza fuera del laboratorio
ByBug asegura haber alcanzado un nivel de madurez tecnológica TRL 6–7, desarrollar cinco proteínas y contar con tres patentes. Su siguiente paso sería construir durante 2027 una planta con capacidad para producir 1.200 toneladas anuales, mediante una inversión estimada en US$4 millones.
El salto es enorme. La empresa tendrá que demostrar que cada lote contiene una dosis estable, que las proteínas sobreviven al almacenamiento y la digestión, que los insectos pueden mantenerse bajo condiciones seguras y que los aditivos producen resultados consistentes en granjas comerciales.
Si supera esas barreras, la mosca soldado negra dejará de ser únicamente una herramienta para transformar residuos en alimento. Se convertirá en algo bastante más ambicioso: una fábrica biotecnológica viva que fabrica el tratamiento y, al mismo tiempo, ayuda a entregarlo.