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Karl Bushby salió de Chile para volver caminando a su casa y calculó que tardaría 12 años. El viaje terminó 28 años después con un abrazo que esperaba desde hacía décadas

En 1998, Karl Bushby salió de Punta Arenas con unos pocos dólares y una promesa: regresar caminando a Inglaterra. Atravesó selvas, desiertos y mares hasta completar una aventura de casi 50.000 kilómetros.
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El protagonista es Karl Bushby, un exparacaidista británico que el lunes 2 de noviembre de 2026 completó una travesía de aproximadamente 50.000 kilómetros. Había cruzado cuatro continentes, atravesado selvas y desiertos, caminado sobre mares congelados y nadado por aguas abiertas. Pero su último desafío era mucho más sencillo: llegar hasta la puerta de la casa de su madre.

Allí lo esperaba Angela, con quien protagonizó un emotivo reencuentro. Según Associated Press, Bushby también volvió a encontrarse con su hijo y conoció a una nieta de 12 años a la que nunca había visto.

Una aventura que comenzó en Chile y atravesó algunos de los lugares más peligrosos del mundo

Karl Bushby salió de Chile para volver caminando a su casa y calculó que tardaría 12 años. El viaje terminó 28 años después con un abrazo que esperaba desde hacía décadas
Bushby durante su travesía por el estrecho de Bering en 2006, uno de los tramos más peligrosos de su expedición. © Goliath Expedition.

Bushby bautizó su expedición como Goliath Expedition y estableció dos condiciones que marcarían toda su vida: no utilizar medios de transporte para avanzar en el recorrido y no regresar a casa hasta haber completado el trayecto.

Su ruta comenzó en Sudamérica. Atravesó Argentina, Perú, Ecuador y Colombia antes de internarse en el Tapón del Darién, la peligrosa región selvática que conecta Sudamérica con Centroamérica. Allí, además de enfrentarse a pantanos y ríos, tuvo que evitar a grupos armados.

Para pasar inadvertido decidió deteriorar deliberadamente su apariencia. Se tiñó el cabello y la piel, vistió ropa desgastada y transportó sus pertenencias en sacos. Su intención era parecer una persona sin hogar y no un extranjero con equipamiento costoso.

Después de recorrer Centroamérica, Estados Unidos y Canadá, llegó a Alaska. En 2006 cruzó el estrecho de Bering congelado junto al aventurero francés Dimitri Kieffer, soportando temperaturas extremas y el peligro constante de que el hielo se fracturara bajo sus pies.

Sin embargo, los obstáculos no fueron solamente naturales. Los problemas migratorios, la pérdida de patrocinadores durante la crisis de 2008 y la pandemia de COVID-19 retrasaron durante años su regreso.

La ruta continuó por Asia Central y el Cáucaso. Uno de los episodios más extraordinarios llegó cuando atravesó a nado el mar Caspio, cubriendo aproximadamente 300 kilómetros por etapas para alcanzar Azerbaiyán. Según AFP, la expedición mantuvo su objetivo a pesar de las dificultades políticas y económicas.

El último obstáculo era el mar que separa Francia de Inglaterra

Karl Bushby salió de Chile para volver caminando a su casa y calculó que tardaría 12 años. El viaje terminó 28 años después con un abrazo que esperaba desde hacía décadas
Karl Bushby empuja su carrito de equipaje, conocido como La Bestia, durante la última etapa de su expedición por el puente Humber. © Getty Images / Leon Neal.

En octubre de 2026, cuando su casa estaba finalmente cerca, todavía quedaba una barrera: el canal de la Mancha. Bushby no podía utilizar el transporte convencional sin romper las reglas de su expedición. Por eso decidió cruzar nadando, una travesía que completó por etapas hasta llegar a Dover el 5 de octubre.

Desde allí continuó a pie hacia Hull. El 2 de noviembre, después de cruzar el emblemático puente Humber y recibir una multitudinaria bienvenida en el centro de la ciudad, emprendió los últimos kilómetros hasta la casa familiar.

El Ayuntamiento de Hull había organizado una recepción pública para celebrar su regreso. Entre quienes lo aguardaban también estaba el cineasta alemán Werner Herzog, que prepara un documental sobre la aventura.

Cuando finalmente llegó a su antiguo hogar, su madre lo recibió con una pregunta que resumía casi tres décadas de ausencia: «¿Dónde has estado?». El aventurero respondió recordando los 28 años transcurridos. Según The Guardian, Bushby destacó la ayuda de desconocidos y personas de distintos países que hicieron posible su travesía.

Había salido de Chile siendo un hombre de 29 años. Regresó con 57, después de dedicar prácticamente la mitad de su vida adulta a cumplir una promesa. Y aunque el mundo que encontró era muy diferente del que había dejado, el final de su aventura no estuvo en una montaña ni en un océano: estuvo en la puerta de su casa, abrazando a su madre.

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