Hace unos meses leíamos sobre un proyecto entre Fujifilm y el Museo Van Gogh en Amsterdam para vender réplicas de las obras del artista neerlandés impresas en 3D, pero eran un lujo reservado a bolsillos muy pudientes. Una joven compañía rusa llamada Prixel ha comenzado a ofrecer exactamente eso: reproducciones fidedignas de pintores muy conocidos, pero a un precio mucho más asequible. ¿Hace un Van Gogh, un Matisse, o un Picasso por 200 dólares?.

La compañía ha pulido la técnica de impresión en 3D en gran formato para emular a la perfección los trazos de estos célebres artistas sobre óleo. La clave es un proceso de impresión que se basa hasta en seis capas, y reproduce fielmente el brillo y textura de cada trazo. Los entendidos en arte pueden pedir un procedimiento aún más detallado que utiliza hasta 20 capas, y que genera una reproducción casi indistinguible del original.

Prixel vende sus obras por internet, y para comprarlas desde fuera de Rusia hay que concertar una cita telefónica. Los precios varían en función del cuadro que queramos y su perfección, pero hay clásicos por menos de 200 dólares al cambio. La compañía está en negociaciones con diferentes museos del mundo como el Hermitage, en San Petersburgo, o el MOMA en Nueva York, para vender las reproducciones en las tiendas de estas pinacotecas. [Prixel vía RBTH]