Foto: Dave Price / Flickr, bajo licencia Creativa commons

¿Qué tal el verano? ¿Has disfrutado en la playa? ¿Quizá incluso has jugado con la idea de llevarte un poco de arena como recuerdo? Un nuevo estudio publicado en Science alerta sobre un problema relacionado precisamente con la arena y tan real como difícil de creer. Nos estamos quedando sin arena.

Un momento, ¿cómo es posible que nos estemos quedando sin arena? La respuesta, una vez más, está en la avaricia del ser humano. Un estudio realizado por Naciones Unidas en 2014 estima que el ser humano extrae la friolera de 40.000 millones de toneladas de grava y arena al año. La arena es un material muy común no solo en la construcción, sino en la fabricación de materiales de vidrio y cristal o en la electrónica.

El problema es que la arena se considera tan abundante que nadie ha puesto coto a su extracción, y llevamos décadas expoliando este recurso sin ninguna medida. Al principio se sacaba de explotaciones al aire libre o deltas y estuarios de ríos, pero ya se extrae también de muchas zonas costeras.

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No es la primera vez que la comunidad científica alerta sobre ello. En 2007 ya había informes que trataban de alertar sobre el problema, pero nadie les hizo mucho caso. El año pasado se publicó un estudio que asegura que entre el 68 y el 85% del total de minerales que se extraen en el mundo son arena. En regiones como el Delta del Mekong hay auténticas mafias que obtienen 17 millones de dólares anuales extrayendo y vendiendo arena. Suena absurdo, pero existe.

Extracción de arena en un estuario. Foto: Aurora Torres, German Center for Integrative Biodiversity Research

¿Y qué pasa si nos quedamos sin arena? La respuesta es que depende, pero la arena es un recurso geológico que forma parte del ecosistema. Su desaparición no solo puede acarrear riesgo de extinción para un número de especies imposible de calcular ahora mismo. También afecta al ser humano. La desaparición de los yacimientos de arena de algunas regiones están dañando el suministro de agua potable. En regiones costeras de la India, la pérdida de arenales deja el terreno vulnerable a la erosión y empeora los efectos de cualquier tsunami que golpee la costa.

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Lo investigadores que han publicado el último informe al respecto en Science alertan de que el ritmo al que se extrae arena es más de dos veces superior al ritmo al que se deposita nuevo sedimento. De momento hay pocos datos al respecto, pero los científicos sugieren que los gobiernos comiencen a regular la extracción de arena, su aprovechamiento y, eventualmente, su reciclaje. [vía Science]