El usuario solo ve un enlace de descarga a un pequeño archivo con la extensión .SRT. Detrás de ese puñado de bytes está el trabajo desinteresado de un ejército de dedicados entusiastas que traducen, editan y montan los subtítulos de cientos de series de anime, películas y series de televisión. Este es su mundo.

Nacidos del anime

Los creadores de subtítulos tienen su origen en el movimiento Fansub (Fan Subtitled o Subtitulado por fans), y se remonta nada menos que a los años 80. En esa época, las series de animación japonesa comenzaron a popularizarse, pero los títulos que salían fuera de Japón y llegaban a traducirse mediante una licencia oficial eran muy pocos, así que los entusiastas del anime con conocimientos de japonés comenzaron a hacer copias de los VHS originales y a traducirlos ellos mismos. En el mundo hispanohablante, los países pioneros del fansub
fueron México, Argentina y Chile. A España no llegarían hasta pasados unos años.

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Huelga decir que el proceso de subtitular un VHS era largo y tedioso. La auténtica explosión del fenómeno fansub no llegó hasta finales de los 90 de la mano de Internet. Incluso entonces, traducir un capítulo del japonés llevaba su tiempo. Los primeros capítulos de la serie One Piece, por ejemplo, se tradujeron en 2002. El grupo que lo hacía tardaba una media de 8 días por cada episodio.

Calidad profesional hecha por aficionados

El hecho de que los fansubs o fansubbers no cobren por su trabajo o no sean traductores profesionales no implica que su labor sea sencilla o esté exenta de calidad. Al contrario. Muchos se toman su afición muy en serio y no es raro encontrar piques entre diferentes comunidades de traductores por la manera en la que se han interpretado determinadas frases, sobre todo en idiomas muy complejos como el japonés.

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Al igual que los medios de comunicación online compiten por sacar los primeros una noticia, hay grupos de fansubbers que compiten por ser los primeros en subtitular una serie. Tampoco faltan las rencillas internas dentro de cada grupo por ver quién se queda con una determinada película o serie de éxito, ni los que critican la sintaxis o las faltas ortográficas de los que liberan el archivo de subtítulos demasiado rápido.

Si son tan buenos haciendo su trabajo, ¿por qué no se profesionalizan? De hecho, algunos lo acaban haciendo. Sin embargo, el mundo de los subtítulos online se asienta, como explicamos un poco más abajo, sobre vulneraciones del copyright, así que no existen fansubs profesionales porque el material con el que trabajan es ilegal para empezar.

Así nace un .SRT

En contra de lo que pudiera parecer desde fuera, los creadores de subtítulos no trabajan solos. El proceso de creación de un archivo de subtítulos implica a un amplio equipo de personas entre las que se cuentan puestos de pura traducción, y otros más técnicos. En general, generar los subtítulos para una serie pasa por las siguientes fases:

  • Traducción: Generalmente, se trabaja sobre texto desde versiones en inglés que se pasan al castellano. La traducción no solo implica los diálogos. Los mejores fansubbers también traducen textos que aparezcan en pantalla o añaden anotaciones si lo creen necesario.
  • Corrección: Normalmente lo hace una persona diferente al traductor, que corrige la gramática, la sintaxis y la ortografía.
  • Sincronización de tiempos: Se trata de calcular el ritmo al que debe aparecer cada frase de los subtítulos en pantalla. Junto a la traducción, es la fase que más tiempo lleva, sobre todo si no hay un archivo de subtítulos en inglés previo sobre el que trabajar. Además, los subtítulos están asociados a una copia digital determinada. Si se tratan de utilizar con otra versión que, por el motivo que sea, es un poco más larga o más corta, la sincronización puede perderse por completo.
  • Edición: Normalmente se limita a seleccionar el tamaño, tipografía, aspecto y posiciñón de los textos en pantalla, que no es tan sencillo como parece. Algunos editores incluso optan por adaptar algunos textos a su aparición en pantalla (como un cartel o una carta) lo que añade aún más trabajo.
  • Codificación: Un miembro del equipo se encarga de comprimir y codificar los subtítulos en un archivo independiente (normalmente .SRT). En ocasiones, los subtítulos se integran directamente en el vídeo en formatos AVI, MP4 o MKV entre otros.
  • Revisión y distribución: Algunos grupos de fansubs revisan los subtítulos una vezpublicados en la web de su grupo, o en una web-repositorio de subtítulos para pulir pequeños detalles. En algunos casos se lanzan diferentes versiones del mismo archivo.

El código de honor de los fansub

La idea del movimiento fansub era popularizar las series y la cultura anime en sus respectivos países. Nunca hubo un beneficio económico y, de hecho, los fansub se adhieren a una especie de código ético por el que dejan de traducir automáticamente cualquier serie que obtenga los derechos legales para su distribución en su país.

En sus inicios, la industria del manga y el anime japonesa no era contraria a la actividad de los fansub. Como explican Díaz Cintas y Muñoz Sánchez en un estudio sobre el fenómeno publicado en 2006 por las Universidades de Londres y Granada:

Tradicionalmente, tanto los fansubbers como los propietarios de los derechos de las series originales han trabajado sobre la idea de que la libre distribución de fansubs tiene un impacto muy positivo en la promoción de series de anime en otros países.

Desgraciadamente, la explosión del anime en Internet pronto hizo cambiar de opinión a los productores japoneses de series. El primer encontronazo serio se produjo en 2004, cuando la compañía Media Factory, propietaria de los derechos de varias series de anime solicitó su retirada de los sitios de descarga. Varias compañías siguieron su ejemplo, y en 2009 la Asociación de Animaciones Japonesas, la Red de Derechos de Contenido para Autores de Cómic, la Asociación de Video y Software, y el propio gobierno de Japón hizo púbico un plan para detener la distribución no autorizada de copias de Manga y Anime fuera de Japón. El documento hacía hincapié en que los derechos de copyright estaban vigentes a nivel mundial aunque no se hubiera licenciado un acuerdo para su distribución. La referencia al fenómeno fansub era clara.

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Desde entonces, y a nivel institucional, los fansub son a menudo equiparados con la piratería. En el caso de los traductores de Anime, los productores y distribuidores de anime y manga crearon en julio de 2014 una organización llamada Manga-Anime Guardians dedicada precisamente a localizar y retirar copias ilegales de obras de animación japonesas en Internet.

Los subtítulos de series y películas extranjeras (sobre todo provenientes de Estados Unidos) son un fenómeno mucho más reciente. No está adscrito al código ético de los fansub, y su relación con el mundo de la piratería es más cercana, aunque en la mayor parte de casos no copian ni ofrecen enlaces a series directamente.

Situación legal

Aunque los equipos que trabajan en la elaboración de subtítulos niegan su relación con la piratería, lo cierto es que su actividad contradice expresamente el artículo 8 del Convenio de Berna, que especifica que los trabajos de traducción de una obra deben ser expresamente aprobados por el autor de la misma. En otras palabras, si nos atenemos a los convenios internacionales y a las leyes de propiedad intelectual de muchos países (entre ellos Japón), la actividad de subtitular una serie, es ilegal.

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Por supuesto, no es lo mismo copiar una serie y venderla en DVD sobre una manta que crear un archivo de subtítulos y colgarlo gratuitamente en una página web. Muchas páginas de subtítulos como Opensubtitles.org justifican su actividad explicando que es completamente gratuita. De hecho, la idea de obtener beneficios por su actividad es algo que muchos fansubbers rechazan. Respecto al cierre de Subtitulos.es, el administrador de Opensubtitles.es explica a Gizmodo en Español:

No se nada sobre ellos y no se cómo puede afectar a Opensubtitles de alguna manera. Hay muchas otras páginas que también proveen de subtítulos gratuitos a los usuarios.

De la misma manera se expresa el webmaster de SubDivX, una de las comunidades más activas de subtítulos en español. “No cambia nada, siempre estuvimos en riesgo y siempre lo vamos a estar” añade este moderador conocido simplemente como Deif.

En el mundo de los subtítulos hechos por aficionados se respira la tranquilidad del que lleva mucho tiempo viviendo con la amenaza más o menos remota del cierre. Aunque Subtitulos.es ha cerrado probablemente para evitar problemas tras la reforma del código penal, hay decenas de páginas que ofrecen el mismo servicio, y la mayor parte de ellas están alojadas en el extranjero (Estados Unidos o Latinoamérica). En este sentido, eliminar el trabajo de estos entusiastas de la traducción puede revelarse un trabajo tan complicado o más como el de parar la propia piratería.

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