Imagen: Andrew Wardle / Facebook

Andrew Wardle tiene 44 años y es conocido en todo el mundo como “el hombre sin pene”. Nació con una rara malformación congénita llamada extrofia vesical. Por fin, tras un centenar de operaciones quirúrgicas, ha recibido un pene biónico funcional; pero tendrá que pagar un pequeño precio para poder usarlo.

Una erección de dos semanas.

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Hace cuatro años, Wardle aprovechó su agudo sentido del humor para llamar la atención de una atractiva húngara llamada Fedra. Juntos contaron a la televisión estadounidense que Andrew había esperado nueve meses para decirle que no tenía pene; ella no supo cómo reaccionar. Siguen juntos y viven en Manchester.

Incapaz de mantener relaciones sexuales, Andrew Wardle es virgen; pero estos días se prepara para perder la virginidad gracias al trabajo de los cirujanos de la University College de Londres. Su nuevo pene biónico está hecho a partir de piel, músculo y nervios extraídos de sus bíceps, y viene equipado con cilindros que se llenan de un líquido bombeado desde un pequeño saco instalado en su escroto. Así es como conseguirá tener una erección para mantener relaciones sexuales.

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Sin embargo, según ha contado el propio Wardle a la televisión británica, estos días también se enfrenta a un embarazoso efecto secundario de su nuevo pene. Los cirujanos necesitan que el miembro se mantenga en erección durante 15 días para comprobar que todo funciona antes de dejar que Andrew lo active y lo utilice con normalidad. Un pequeño precio a pagar por una vida nueva.

Andrew Wardle no es el primer hombre al que operan con esta técnica. Mohammed Abad, otro británico que perdió su pene en un accidente cuando era niño, recuperó la capacidad de mantener relaciones sexuales en 2012 gracias a la misma tecnología experimental. Su caso fue muy mediático tanto por convertirse en el “primer hombre con un pene biónico” como porque decidió perder la virginidad con una famosa dominatrix.

Wardle no habla muy bien de su predecesor, señalando que el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido pagó por ambas operaciones. “Esta operación está financiada por los contribuyentes, el dinero gastado en ella no es para poder acostarse con una prostituta”, comentó en una entrevista.

[Daily Mail vía VICE]