Imagen: Tom Charlton

La serpiente de coral azul (Calliophis bivirgata) es una de las especies más hermosas y venenosas del planeta. Un nuevo estudio revela además que su veneno funciona de forma distinta al de cualquier otra serpiente. Millones de años de evolución dieron lugar a este aterrador mecanismo para matar.

“Estas serpientes son asesinas de asesinos”, dice Bryan Fry, investigador de la Universidad de Queensland y uno de los autores del estudio. La serpiente de coral azul o serpiente coral de Malasia se especializa en cazar otras serpientes venenosas, incluida la famosa cobra real. La coral azul, originaria del sudeste asiático, llama la atención por sus colores: tiene la cabeza y la cola de un brillante color rojo, y una raya azul eléctrico le atraviesa el lomo. También tiene las mayores glándulas de veneno del mundo, que se extienden más de un cuarto de la longitud de su cuerpo.

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A diferencia de lo que Hollywood nos hizo creer, cuando una serpiente venenosa ataca a su presa pasan varios minutos o incluso horas hasta que esta muere por efecto del veneno. En el caso de la serpiente de coral azul, las presas se quedan inmediatamente paralizadas tras ser alcanzadas por su mordedura. El veneno de esta brutal serpiente malasia hace que todos los nervios de sus víctimas se activen al mismo tiempo, lo que provoca espasmos corporales y lleva a la pérdida del control de movimiento.

“Algunos animales fríen los nervios de sus presas con un choque masivo en el sistema nervioso”, explica Fry. “Lo hacen evitando que los nervios apaguen sus canales de sodio, lo que los mantiene activos de manera continua”. Así es como ataca el caracol más venenoso del mundo, que paraliza a los peces para que no se escapen, pero es la primera vez que se estudia este mecanismo en una serpiente. Para la coral azul es fundamental paralizar a sus presas, ya que algunas son también sus depredadoras.

Los científicos creen que este descubrimiento podría derivar en mejores tratamiento del dolor para los seres humanos, ya que los canales de sodio son importantes para este tipo de terapias. [Universidad de Queensland]

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