MIlgram y su ‚Äúm√°quina‚ÄĚ. Chronicle

En 1961 se llev√≥ a cabo uno de los experimentos m√°s controvertidos de la historia de la psicolog√≠a. Milgram comenzaba su estudio sobre los ‚Äúpeligros de la obediencia‚ÄĚ con un resultado atroz para el ser humano. Hoy, m√°s de 50 a√Īos despu√©s, el experimento se ha vuelto a realizar con los mismos resultados.

Para entender lo que ha ocurrido estos d√≠as tenemos que retroceder en el tiempo. Hace m√°s de 50 a√Īos se iniciaba uno de los cl√°sicos y m√°s pol√©micos experimentos de la historia de las ciencias.

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Milgram y la obediencia

Experimento de Milgram. Wikimedia Commons

Enmarcado dentro de la psicología social, Stanley Milgram quiso poner a prueba el comportamiento humano y los límites de la obediencia. En julio de 1961 comenzaban una serie de experimentos entre tres personas, lo hacía tres meses después del comienzo del juicio del criminal de guerra alemán nazi Adolf Eichmann. Milgram se hizo la siguiente pregunta:

¬ŅPodr√≠a ser que Eichmann y su mill√≥n de c√≥mplices en el Holocausto s√≥lo estuvieran siguiendo √≥rdenes? ¬ŅPodr√≠amos llamarlos a todos c√≥mplices?

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Para explorar la cuesti√≥n estableci√≥ un experimento donde una persona era el ‚Äúexperimentador‚ÄĚ (el investigador de la universidad), otra el ‚Äúmaestro‚ÄĚ (el voluntario que no sab√≠a nada) y por √ļltimo el ‚Äúalumno‚ÄĚ (un c√≥mplice del experimentador que se hac√≠a pasar por participante del experimento). Entonces el experimentador le explicaba al participante que ten√≠a que hacer de maestro, y que cada vez que el alumno fallase en alguna pregunta, este deb√≠a recibir una descarga el√©ctrica. Es importante recalcar que el ‚Äúmaestro‚ÄĚ daba las descargas desde otra habitaci√≥n, es decir, que pod√≠an o√≠r al sujeto y su sufrimiento, pero no lo ve√≠a.

El maestro tenía hasta 30 botones diferentes que podía presionar, cada uno etiquetado con un voltaje. Al principio las descargas comenzaron de forma inofensiva (15 voltios), pero el experimento se fue tornando en algo más macabro hasta llegar a los 450 voltios, momento en el que los maestros eran advertidos de que perjudicarían gravemente al receptor.

Sin embargo, lo que no sabían estos maestros es que la máquina no hacía nada excepto producir algunos efectos de sonido y luz, y la persona en la otra habitación era en realidad un actor profesional que había sido pagado para llorar como si estuviera sufriendo de dolor.

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El anuncio para reclutar participantes en 1961. Wikimedia Commons

Todo esto era desconocido para los voluntarios, quienes creían que estaban lastimando realmente a otra persona, mientras el experimentador les pedía que debían seguir adelante porque era crucial para el experimento.

El resultado fue bastante claro. El 65% de los participantes (26 de 40) aplicaron la descarga de 450 voltios. Eso sí, muchos de ellos aseguraban sentirse incómodos al hacerlo.

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Desde entonces, el experimento ha estado envuelto en la pol√©mica. Lo primero que desconcert√≥ a la opini√≥n p√ļblica fue c√≥mo era posible que hubiese obtenido estos resultados con personas aparentemente ‚Äúnormales‚ÄĚ. El experimento plante√≥ dudas acerca de la √©tica del m√©todo cient√≠fico y muchos tacharon de inmoral llevar hasta ese punto emocional a los participantes.

En los a√Īos transcurridos desde entonces algunos investigadores han argumentado que la metodolog√≠a de Milgram fue descuidada y que manipul√≥ datos, pero las variaciones de las pruebas que se han repetido en todo el mundo desde entonces tambi√©n han ofrecido resultados bastante consistentes.

Ahora, más de medio siglo después de que comenzaran aquellos experimentos, un grupo de investigadores en Polonia se han preguntado si después de tanto tiempo, el estudio arrojaría unos resultados diferentes.

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El experimento de Milgram se ponía a prueba por primera vez en Europa Central.

Milgram en el nuevo siglo

Representación del estudio. Wikimedia Commons

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Cuenta Tomasz Grzyb, de la SWPS University of Social Sciences and Humanities en Polonia, que a√ļn hoy, cuando habla con la gente, todos piensan que ‚Äúellos no lo har√≠an‚ÄĚ:

Cuando la gente se entera de los experimentos de Milgram una gran mayoría de personas afirman que nunca me comportaría de esa manera. Nuestro estudio ha ilustrado una vez más el tremendo poder de la situación a la que se enfrentan los sujetos y la facilidad con la que pueden aceptar cosas que normalmente encuentran desagradables.

Nuestro objetivo era examinar el alto nivel de obediencia que encontrar√≠amos entre los residentes de Polonia. Hay que subrayar que nunca se han llevado a cabo pruebas en el paradigma de Milgram en Europa Central. De hecho, la √ļnica historia similar que se hizo sobre el tema de la obediencia hacia la autoridad en la regi√≥n nos parec√≠a excepcionalmente interesante.

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Para ello, los investigadores adaptaron el experimento a una versi√≥n moderna donde reclutaron a 80 participantes (40 hombres y 40 mujeres) entre 18 y 69 a√Īos. Al igual que las pruebas de Milgram, los voluntarios fueron alentados por un examinador para darle descargas a otro sujeto en otra habitaci√≥n, descargas de mayor intensidad cada vez que dieran una respuesta equivocada. Tambi√©n se les dijo que era importante seguir adelante, incluso a medida que aumentaba el voltaje.

¬ŅLa diferencia? En un intento de hacer el experimento m√°s √©tico, en esta versi√≥n s√≥lo hab√≠a 10 botones con valores de descargas m√°s bajos, en lugar de los 30 botones completos del estudio original.

Gr√°fico con los valores del experimento de Milgram de 1961. Wikimedia Commons

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Los investigadores encontraron que el 90% de los voluntarios hicieron caso a la hora de infligir el nivel m√°s alto de descargas disponibles, un resultado muy similar a la cantidad de personas que en los experimentos de Milgram presionaron el bot√≥n n√ļmero 10. Seg√ļn Grzyb:

Medio siglo después de la investigación original de Milgram sobre la obediencia a la autoridad, una sorprendente mayoría de sujetos todavía están dispuestos a electrocutar a un individuo indefenso.

¬ŅSignifica esto que todos actuar√≠amos as√≠? Por supuesto que no. Los mismos investigadores recalcan que se trata de un experimento a peque√Īa escala (al igual que el de Milgram), por lo que extrapolar los datos a toda la humanidad resulta temerario.

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Sin embargo, esto no quita que tanto los resultados del experimento de Milgram como el de Grzyb sean perturbadores. Quiz√°s y como muchos investigadores han explicado desde aquel ensayo original de 1961, los resultados simplemente arrojan una conducta que no es necesariamente mala.

No es que los sujetos quieran hacer el mal, es que su motivación se basa en la firme creencia de que están haciendo algo digno y noble. [Journal S. vía Science Daily]