Hay estrellas alrededor de las que encontrar planetas resulta relativamente sencillo. HD 156295 no es una de ellas. Está a unos 140 años luz, puede verse a simple vista bajo las condiciones adecuadas y pertenece al tipo espectral A7V: es más caliente, masiva y luminosa que nuestro Sol. Precisamente por eso, los planetas alrededor de estrellas semejantes siguen siendo bastante desconocidos.
Ahora, las propias pulsaciones de HD 156295 podrían haber delatado algo extraordinario. Un equipo de astrónomos ha encontrado la señal de un posible planeta de unas 6,3 masas de Júpiter, situado a aproximadamente 3,9 unidades astronómicas de su estrella y con una órbita que dura alrededor de 2.200 días. Esa distancia lo coloca cerca del borde exterior de su zona habitable. Si termina confirmado, HD 156295 sería la estrella más caliente conocida con un exoplaneta dentro de esa región.
Hay, eso sí, una advertencia enorme: los propios investigadores calculan que la señal tiene poco más de un 50% de probabilidades de corresponder realmente a un planeta. Por ahora, HD 156295 b sigue siendo un candidato.
No encontraron el planeta pasando frente a su estrella

La detección es especialmente curiosa por cómo ocurrió. HD 156295 pertenece a las llamadas estrellas Delta Scuti, objetos que se expanden y contraen produciendo pequeñas variaciones periódicas en su brillo. Sus pulsaciones pueden funcionar como relojes extremadamente precisos. NASA explica que estas estrellas suelen tener entre 1,5 y 2,5 veces la masa del Sol y que TESS permite estudiar sus complejos patrones de oscilación con enorme precisión.
Los investigadores aprovecharon justamente ese reloj. Si una estrella tiene un compañero, ambos orbitan alrededor de un centro de masas común. Eso provoca pequeños cambios en la distancia que la luz debe recorrer hasta nosotros y, por tanto, ligerísimos adelantos o retrasos en la llegada de cada pulsación.
El método se conoce como temporización de pulsaciones. El equipo examinó casi 16.500 estrellas Delta Scuti observadas por TESS y acabó encontrando nueve sistemas prometedores. Ocho parecen albergar objetos suficientemente masivos como para ser enanas marrones. El noveno fue HD 156295.
Un gigante gaseoso en el lugar donde buscaríamos agua

El candidato sería enorme. Con alrededor de seis veces la masa de Júpiter, nadie espera encontrar una segunda Tierra escondida entre sus nubes. Pero su órbita sí es interesante.
HD 156295 brilla aproximadamente nueve veces más que el Sol, de modo que su zona habitable se encuentra mucho más lejos de la estrella. A unos 3,9 UA, el candidato recibiría aproximadamente el 60% de la energía que la Tierra recibe del Sol, situándolo cerca del límite exterior de esa región.
“Zona habitable”, además, no significa “planeta habitable”. Solo describe la región donde, bajo determinadas condiciones atmosféricas, un mundo podría mantener agua líquida. Un gigante gaseoso de seis masas jovianas difícilmente sería un lugar parecido a nuestro planeta. El verdadero interés está en otra parte.
Este planeta podría estar ocupando un territorio casi vacío de nuestro mapa
Las estrellas de tipo A son calientes, luminosas y relativamente masivas. El catálogo SIMBAD clasifica concretamente a HD 156295 como A7V, mientras que el estudio estima una temperatura cercana a los 7.500 ºC. Y conocemos pocos planetas alrededor de estrellas semejantes, especialmente en órbitas de varios años. Parte del problema es observacional: el método de tránsito favorece mundos que pasan con frecuencia delante de sus estrellas, mientras que las técnicas de velocidad radial se complican con estrellas calientes y de rotación rápida.
Las pulsaciones podrían abrir una puerta hacia ese territorio. TESS fue diseñado principalmente para encontrar planetas observando caídas periódicas en el brillo de las estrellas, pero sus datos están permitiendo detectar sistemas mediante técnicas para las que originalmente ni siquiera había sido concebido. NASA ya ha demostrado recientemente que esas observaciones pueden revelar planetas mediante otros efectos temporales y gravitatorios.
Ahora queda saber si HD 156295 b existe realmente. El candidato está prácticamente en el límite de sensibilidad de los datos actuales. Más observaciones deberán comprobar si ese diminuto retraso en las pulsaciones continúa exactamente como predice una órbita planetaria.
Si ocurre, no habremos encontrado otra Tierra. Pero sí algo posiblemente igual de valioso: un planeta gigante sobreviviendo justo donde hasta ahora apenas sabíamos buscar.