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Ciencia

Un planeta a 63 años luz acaba de romper el silencio por radio. Lo que han encontrado a su alrededor es descomunal

MeerKAT ha localizado extrañas ráfagas de radio directamente sobre Beta Pictoris b. La señal apunta a auroras y a un campo magnético gigantesco que nunca habíamos medido directamente en un exoplaneta.
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Escuchar un planeta que está a 63 años luz de la Tierra suena a ciencia ficción. No porque los exoplanetas sean silenciosos, sino porque sus estrellas son tan brillantes y activas que separar una señal procedente del propio planeta es extraordinariamente difícil.

Un equipo de astrónomos cree haber superado esa barrera. Utilizando el radiotelescopio MeerKAT, en Sudáfrica, detectó ráfagas rápidas, recurrentes y fuertemente polarizadas procedentes de Beta Pictoris b, un enorme mundo gaseoso que orbita una estrella joven relativamente cercana. El trabajo sostiene que se trata de la primera detección directa de emisiones aurorales de radio localizada inequívocamente en un exoplaneta. Y eso es solo el principio. La frecuencia de esas ondas apunta a que alrededor del planeta existe un campo magnético extraordinariamente potente.

La parte difícil no era escuchar la señal, sino descubrir quién hablaba

Un planeta a 63 años luz acaba de romper el silencio por radio. Lo que han encontrado a su alrededor es descomunal
© ESO/Digitized Sky Survey 2.

Beta Pictoris b es un gigante de unas 12 masas de Júpiter situado aproximadamente a 10 unidades astronómicas de su estrella. El sistema tiene apenas unos 23 millones de años y el planeta ya era especial antes de este descubrimiento: pertenece al pequeño grupo de exoplanetas que han podido fotografiarse directamente.

El problema era otro. Una estrella también puede producir intensas emisiones de radio, por lo que detectar una señal cerca de un exoplaneta no significa automáticamente que proceda de él. Esa ambigüedad ha acompañado a candidatos anteriores.

Los investigadores observaron Beta Pictoris en cuatro ocasiones durante 2025 y 2026, utilizando MeerKAT en frecuencias comprendidas entre 0,8 y 3,5 GHz. Después ajustaron cuidadosamente la posición de las imágenes de radio utilizando objetos astronómicos de referencia.

El resultado colocó la fuente sobre Beta Pictoris b y permitió separarla de su estrella con una significancia de 4,4 sigma. Es precisamente esa localización la que convierte el hallazgo en algo diferente a los indicios anteriores.

Entonces apareció el número que nadie esperaba: al menos 1.250 gauss

Un planeta a 63 años luz acaba de romper el silencio por radio. Lo que han encontrado a su alrededor es descomunal
© NASA, ESA, CSA, STScI; Science: Aidan Gibbs (UC San Diego), Jean-Baptiste Ruffio (UC San Diego); Image Processing: Alyssa Pagan (STScI).

Las señales tienen otra particularidad. Son ráfagas rápidas y fuertemente polarizadas circularmente, una firma compatible con el llamado máser ciclotrón de electrones.

El nombre es complicado, pero el fenómeno resulta familiar: partículas cargadas viajan a través de las líneas del campo magnético y pueden producir intensas emisiones de radio asociadas a auroras planetarias. Algo parecido sucede en Júpiter.

La frecuencia máxima registrada permite calcular la intensidad mínima del campo magnético en la región donde se genera la señal. Y ahí aparece la sorpresa: al menos 1,25 kilogauss, es decir, unos 1.250 gauss.

No significa que toda la superficie de Beta Pictoris b tenga exactamente ese campo. Es un límite inferior para la zona donde se produce la emisión. Aun así, la cifra sitúa al planeta en un régimen magnético extraordinariamente intenso.

Su juventud podría ofrecer parte de la explicación. Beta Pictoris es un sistema de apenas 23 millones de años, por lo que su gigantesco planeta todavía conserva mucho calor interno. Esa energía podría alimentar una potente dínamo en su interior capaz de generar semejante campo.

Escuchar planetas podría convertirse en otra forma de buscar mundos habitables

Un planeta a 63 años luz acaba de romper el silencio por radio. Lo que han encontrado a su alrededor es descomunal
© ESO L. Calçada/N. Risinger.

Los campos magnéticos importan porque cuentan historias que normalmente permanecen ocultas. Pueden revelar cómo funciona el interior de un planeta y cómo interactúa su atmósfera con el viento y la radiación de su estrella. El propio estudio destaca su papel en procesos como la pérdida atmosférica.

Eso convierte la radioastronomía en algo parecido a una nueva ventana hacia los exoplanetas: no solo permitiría conocer su atmósfera o su órbita, sino sondear indirectamente lo que ocurre bajo sus nubes.

El siguiente desafío será mucho mayor. Planetas gigantes y jóvenes como Beta Pictoris b producen señales relativamente potentes, pero detectar campos magnéticos alrededor de pequeños mundos rocosos será muchísimo más difícil. Y todavía queda una cautela importante. El estudio fue depositado en arXiv el 15 de septiembre de 2026 y continúa siendo un preprint, por lo que aún no ha pasado por revisión por pares.

Si el resultado resiste ese proceso y futuras observaciones reproducen la señal, Beta Pictoris b habrá conseguido algo excepcional: convertirse en uno de los primeros mundos alienígenas que no solo hemos podido ver directamente, sino también escuchar.

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