Saltar al contenido
Ciencia

Adiós a los pesticidas químicos: una empresa del MIT está usando microbios modificados para proteger los cultivos

Robigo modifica microorganismos mediante biotecnología para combatir enfermedades de las plantas y ya ha conseguido resultados comparables a los pesticidas convencionales
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Los agricultores gastan unos 80.000 millones de dólares al año en pesticidas, pero proteger los cultivos tiene un coste ambiental importante. Robigo, una startup surgida del entorno del MIT, propone una alternativa: modificar microorganismos capaces de vivir en las plantas para que produzcan continuamente moléculas destinadas a atacar enfermedades concretas.

Los pesticidas químicos llevan décadas siendo una herramienta fundamental para garantizar la producción agrícola. El problema es que sus efectos pueden extenderse mucho más allá de las plagas que pretenden eliminar: también pueden afectar a insectos beneficiosos, microorganismos del suelo y ecosistemas acuáticos.

Los pesticidas biológicos intentan resolver parte de ese problema utilizando sustancias naturales o microorganismos. Sin embargo, existe una dificultad importante: en muchas ocasiones no funcionan con la misma eficacia o regularidad que los productos químicos.

Convertir un microbio en una pequeña fábrica

Robigo, cofundada por Andee Wallace tras su paso por el MIT, pretende reducir esa diferencia utilizando herramientas de biología sintética.

Su estrategia consiste en partir de microorganismos robustos que ya se sabe que pueden sobrevivir correctamente en entornos agrícolas y modificarlos para que combatan enfermedades específicas de las plantas. Una de las tecnologías utilizadas es el ARN de interferencia, o RNAi, un mecanismo capaz de bloquear funciones esenciales de determinados patógenos.

Adiós a los pesticidas químicos: una empresa del MIT está usando microbios modificados para proteger los cultivos
© Magnific

La compañía incluso puede combinar varios RNAi dentro de un mismo microorganismo para atacar diferentes enfermedades con un único producto, una estrategia que denomina RNAi stacking. Robigo comenzó explorando también CRISPR como herramienta para atacar bacterias perjudiciales para los cultivos, aunque posteriormente ha centrado buena parte de su plataforma en RNAi.

La ventaja está en que pueden reproducirse

La diferencia frente a muchos biopesticidas tradicionales está en que los microorganismos de Robigo no simplemente transportan una sustancia activa.

Son organismos capaces de reproducirse y producir continuamente las moléculas necesarias mientras permanecen en el cultivo. Eso podría resolver uno de los grandes problemas de los pesticidas biológicos: su duración.

En ensayos realizados durante 2025 con soja y lechuga en cinco estados de Estados Unidos, una sola aplicación consiguió proteger los cultivos durante toda la temporada y ofrecer resultados comparables a uno de los principales pesticidas químicos.

Un ensayo consiguió un 250% más de rendimiento

Uno de los resultados más llamativos apareció al comparar el producto de Robigo con otro pesticida microbiano comercial.

En ese ensayo, el sistema desarrollado por la empresa produjo un aumento del rendimiento del cultivo del 250% respecto al producto biológico con el que se comparó. Es un detalle importante: ese incremento no significa que produjera un 250% más que un pesticida químico, sino frente a otra solución microbiana.

Además, la empresa asegura que sus pruebas de campo han mostrado que una sola aplicación puede igualar el rendimiento de pesticidas químicos líderes a una fracción del coste.

Todavía tiene que demostrarlo a gran escala

La tecnología sigue en desarrollo y superar ensayos agrícolas no significa que los pesticidas químicos vayan a desaparecer de inmediato.

Robigo tendrá que demostrar que sus microorganismos mantienen su eficacia en diferentes cultivos, climas y suelos, además de superar los correspondientes procesos regulatorios.

La empresa ya está ampliando sus ensayos y trabajando con compañías agroquímicas para llevar la tecnología a más cultivos. También recibió financiación de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos para desarrollar un biopesticida destinado a combatir una importante enfermedad fúngica de la soja.

La idea final es ambiciosa: que los agricultores no tengan que elegir entre productos eficaces y productos más sostenibles, sino que los propios microorganismos se conviertan en una nueva generación de pesticidas.

 

 

Fuente: Noticias de la Ciencia y la Tecnología.

Compartir esta historia

Artículos relacionados