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Ciencia

Venus parecía tener un problema insalvable para la vida: sus nubes son casi ácido puro. Un experimento acaba de descubrir que ese mismo infierno químico tiene una ventaja totalmente inesperada

Investigadores del MIT han comprobado que péptidos esenciales para la química de la vida pueden sobrevivir durante semanas y conservar estructuras tridimensionales en ácido sulfúrico casi puro. La explicación tiene una paradoja: precisamente la extrema escasez de agua podría estar ayudándolos.
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Venus no parece el sitio al que uno enviaría una misión buscando vida. Su superficie ronda los 465 ºC, la presión atmosférica es aplastante y todo el planeta permanece oculto bajo espesas nubes compuestas principalmente por ácido sulfúrico. NASA lo describe como uno de los entornos más hostiles del Sistema Solar. Pero hace décadas que los científicos sospechan que estamos mirando el lugar equivocado.

A unos 48-60 kilómetros sobre la superficie, las temperaturas y presiones se vuelven mucho más moderadas. Heinz Haber ya especuló en 1950 con la posibilidad de vida flotando en esa región y, en 1967, Carl Sagan y Harold Morowitz desarrollaron científicamente la idea.

El gran problema siempre fue el mismo: allí arriba puede hacer una temperatura agradable, pero las gotas de las nubes contienen alrededor de un 98% de ácido sulfúrico. Ahora, un experimento del MIT acaba de demostrar que ese obstáculo quizá no sea tan definitivo como parecía.

Metieron moléculas de la vida en un entorno parecido a Venus. No se deshicieron

Venus parecía tener un problema insalvable para la vida: sus nubes son casi ácido puro. Un experimento acaba de descubrir que ese mismo infierno químico tiene una ventaja totalmente inesperada
© NASA/JPL-Caltech.

El equipo dirigido por investigadores del MIT colocó varios péptidos en ácido sulfúrico altamente concentrado para reproducir las condiciones químicas de las nubes venusianas. Los péptidos son cadenas cortas de aminoácidos: versiones mucho más pequeñas y sencillas de las proteínas que hacen posible buena parte de la maquinaria biológica terrestre.

Lo lógico era esperar que semejante baño ácido terminase destrozándolos. No ocurrió.

Los péptidos analizados permanecieron estables durante semanas y, todavía más importante, conservaron la capacidad de plegarse en estructuras tridimensionales bien definidas. Los resultados se han publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences. Ese segundo detalle importa mucho. Una proteína no funciona únicamente por los aminoácidos que contiene. Su forma tridimensional determina cómo reconoce otras moléculas, cómo se une a ellas y qué reacciones puede realizar.

Uno de los péptidos estudiados, conocido como HHQ, normalmente forma estructuras planas en agua. En ácido sulfúrico adoptó en cambio una especie de bucle con forma de letra omega. Otros dos péptidos produjeron estructuras similares. Los investigadores creen que las propias moléculas del ácido pueden introducirse en esos bucles y ayudar a estabilizarlos.

No demuestra que haya vida en Venus. Pero sí elimina una objeción importante: moléculas complejas relacionadas con la biología pueden mantener estructuras potencialmente funcionales en un medio que parecía incompatible con ellas.

La gran sorpresa es que la falta de agua podría estar ayudando

Venus parecía tener un problema insalvable para la vida: sus nubes son casi ácido puro. Un experimento acaba de descubrir que ese mismo infierno químico tiene una ventaja totalmente inesperada
© Jose-Luis Olivares, MIT; figures courtesy of the researchers.

Aquí aparece la parte más contraintuitiva del descubrimiento. Pensamos en el agua como requisito indispensable para la vida porque toda la biología terrestre depende de ella. Sin embargo, en este experimento tener menos agua resultó beneficioso.

La razón está en la hidrólisis. El agua participa en las reacciones mediante las que los ácidos pueden romper los enlaces de los péptidos. Pero cuando una disolución contiene un 98% de ácido sulfúrico, quedan muy pocas moléculas de agua disponibles para que esas reacciones ocurran.

“Sin agua, un ácido que consideraríamos un disolvente extremadamente agresivo deja de ser tan amenazante”, explica Mei Hong, profesora de química del MIT y una de las autoras principales del trabajo.

Y este resultado no aparece aislado. El mismo equipo ya había comprobado anteriormente que 19 de los 20 aminoácidos biológicos estudiados podían mantener intacta su estructura básica durante semanas en concentraciones de ácido sulfúrico comparables a las venusianas. También se ha observado estabilidad en determinados componentes de ácidos nucleicos y lípidos.

Venus sigue sin tener vida conocida. Pero cada vez cuesta más descartarla por pura química

Nada de esto permite afirmar que haya microorganismos escondidos entre las nubes de Venus. Ni siquiera demuestra que esos péptidos puedan formar por sí solos un sistema biológico capaz de reproducirse, evolucionar o mantener un metabolismo.

Lo que cambia es algo más fundamental. Durante mucho tiempo, una concentración semejante de ácido sulfúrico parecía suficiente para descartar prácticamente cualquier química biológica compleja. Los experimentos están demostrando que eso no es necesariamente cierto. Sara Seager, científica planetaria del MIT y coautora del estudio, señala que buscar exclusivamente planetas parecidos a la Tierra puede estar limitando nuestra idea de qué constituye un mundo habitable.

Venus sigue siendo un planeta infernal. La superficie probablemente sea uno de los últimos lugares del Sistema Solar donde esperaríamos encontrar un organismo. Pero unos 50 kilómetros más arriba ocurre algo extraño: la temperatura mejora, la presión se vuelve razonable y un ácido capaz de destruir tejidos en la Tierra parece mucho menos eficaz destruyendo ciertas moléculas cuando casi no tiene agua con la que trabajar.

La paradoja venusiana empieza a ser esa: quizá para buscar vida allí tengamos que dejar de pensar que cuanto más agua, mejor.

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