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Así descubrieron los científicos el Gran Cañón oculto en la Antártida

Bajo kilómetros y kilómetros de hielo en la Antártida se esconde una garganta tan profunda como el Gran Cañon del Colorado, en Arizona. Los primeros indicios de la existencia de esta enorme garganta salieron a la luz en 2012, pero un nuevo estudio realizado por científicos británicos ha logrado medir mejor que nunca su tamaño. Y es descomunal.

La garganta bajo el hielo tiene una profundidad de 2,9 kilómetros. Utilizando imágenes de radar y satélite, los científicos han sido capaces de estudiar el valle oculto por el hielo en el que una vez, hace millones de años, bullía la vida.

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El nuevo estudio, publicado este enero en el Geological Society of America Bulletin, descibe cómo científicos de la Universidad de Newcastle y el Bristol Glaciology Centre (de la Universidad de Bristol) lograron medir la garganta bajo el hielo. Con tecnología de radar descubrieron un valle ahora llamado Ellsworth Trough, cerca del Lago Ellsworth. Sin embargo, solo disponían de datos de radar al comienzo y final del valle. No tenían ni idea de qué había entre medias.

La información que necesitaban para conocerlo la tenía la NASA. El valle (en realidad un cañón) era tan grande que podía avistarse desde el espacio. La NASA les dio los datos que necesitaban para medir a la perfección los 2,9 kilómetros de profundidad de la garganta, más profundo que el cañón descubierto recientemente bajo Groenlandia y aún más profundo que el Gran Cañón.

¿Qué es lo que ha creado este gigantesco Cañón bajo el hielo? La Antártida fue una vez parte de un único continente hace cientos de millones de años. Pero hace 80 millones de años, la Antártida (junto a India y África) se fragmentó, en dirección sur a una velocidad de 16 centímetros al año (en términos geológicos, muy rápido). Eso dio lugar a grandes valles y cañones en lo que por aquel entonces era un paisaje cálido. Luego el clima comenzó a enfriarse y surgieron glaciares que escavaron aún valles más profundos.

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Estos glaciares se expandieron año a año, creando la Antártida que conocemos hoy en día y ocultando los valles y cañones bajo el hielo. Lo curiosos de todo esto es que en unos cuantos cientos millones de años, si el cambio climático continua al ritmo actual, el mismo proceso podría volver a ocurrir pero en sentido inverso. No lo veremos. Ojalá que las generaciones futuras tampoco. [Bristol University; PhysOrg]

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Foto 1: Newcastle University / Foto 2: Shutterstock/Sasha Fenix

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