Con Star Wars: Rogue One y sus Moff Tarkin y Princesa Leia recreados con CGI, algo que maravill√≥ a algunos y aborreci√≥ a otros, se abri√≥ la veda para todo tipo de interpretaciones fabricadas √ļnicamente a base de digitalizaci√≥n. La replicante Rachael en Blade Runner 2049 ha sido el √ļltimo exponente de una t√©cnica aun por perfeccionar.

En mi caso personal, aunque r√°pidamente me di cuenta el CGI en las escenas con Tarkin y Leia de Rogue One, la t√©cnica solo me produjo un ligero rechazo. Mis ojos, y mi cerebro, notaban que lo que ten√≠a delante no era del todo real porque hab√≠a algo extra√Īo en ello, aunque ni siquiera fuese capaz de decir exactamente qu√©. Es lo que se conoce como el valle inquietante. Solo el inteligente juego de luces y la penumbra hizo que no me molestase demasiado ni rompiese mi inmersi√≥n en la pel√≠cula.

En el caso de Rachael en Blade Runner sin embargo, también como apreciación personal, de no haber sabido racionalmente que lo que tenía delante de mis ojos era imposible debido a las tres décadas que separan ambas películas, probablemente no me hubiese dado cuenta.

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La aparición de Rachael suponía un reto para los responsables de Blade Runner 2049 porque aunque Harrison Ford aparece como Deckard y ha envejecido, Rachael no puede hacerlo porque es una replicante y ha de aparecer, en forma de copia, exactamente igual que en la original.

Para conseguirlo, se utiliz√≥ una doble que serv√≠a de referencia para la iluminaci√≥n y posteriormente se ‚Äúmont√≥‚ÄĚ sobre la misma el rostro de una Sean Young no envejecida. La actriz de carne y hueso, la Sean Young de 58 a√Īos del mundo real, tambi√©n fue necesaria para recrear cada uno de los sutiles movimientos musculares del doble digital en CGI.

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Para muchos, el fascinante resultado es casi perfecto y la evidencia de que falta realmente poco para que podamos ver películas con actores reales no tan reales que, simplemente, no están ahí. [via Slashfilm]