Durante años se ha hablado de transporte, energía o industria como grandes responsables del cambio climático. Sin embargo, la alimentación es uno de los factores más infravalorados. La forma en que producimos y consumimos alimentos explica cerca de un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. La ciencia empieza a poner cifras concretas a una idea cada vez más extendida: cambiar la dieta puede ser una de las herramientas más eficaces —y rápidas— para reducir nuestro impacto ambiental. Qué dice la ciencia sobre las dietas basadas en plantas Un estudio reciente comparó cuatro patrones alimentarios isocalóricos: dieta mediterránea omnívora, pescovegetariana, ovolactovegetariana y 100% vegetal. El análisis evaluó tanto la adecuación nutricional como el impacto ambiental, incluyendo emisiones de CO₂, uso de suelo, consumo de agua y efectos sobre ecosistemas y salud humana. El resultado fue claro: cuanto más vegetal es la dieta, menor es su huella ambiental global. Nutrición: menos mitos, más datos Uno de los grandes temores asociados a las dietas vegetales es la proteína. Sin embargo, los datos muestran que todas las dietas analizadas cubren los requerimientos proteicos. La combinación de legumbres y cereales completa el perfil de aminoácidos esenciales. Además, las dietas vegetales aportan más fibra y menos grasas saturadas, lo que mejora el perfil cardiovascular. Eso sí, una dieta 100% vegetal requiere planificación: la vitamina B12 debe suplementarse y conviene vigilar nutrientes como el yodo, la vitamina D o los omega-3, que pueden cubrirse con alimentos fortificados o suplementos específicos. Menos emisiones, menos presión sobre la naturaleza El impacto ambiental es donde aparecen las mayores diferencias. El patrón 100% vegetal reduce hasta un 46% las emisiones de CO₂ equivalente frente a la dieta omnívora. También disminuye el uso de suelo entre un 20% y un 33%, lo que libera terreno y reduce la presión sobre los ecosistemas naturales. El consumo de agua también desciende, aunque de forma más moderada, y depende en gran medida del origen y del método de cultivo. No toda el agua tiene el mismo impacto: extraerla en regiones con estrés hídrico multiplica el daño ambiental. El matiz del pescado y la importancia del origen Las dietas pescovegetarianas mejoran muchos indicadores ambientales, pero pueden empeorar otros, como los relacionados con el ozono, debido al transporte y la cadena de frío. La clave está en el origen, la especie y el método de pesca. No todo el pescado tiene la misma huella, y elegir proximidad y artes selectivas marca la diferencia. Pequeños cambios con efectos reales Reducir el consumo de carne —especialmente de rumiantes— y aumentar la presencia de alimentos vegetales es una de las palancas más eficaces para actuar contra el cambio climático desde lo cotidiano. No se trata de perfección, sino de tendencia. Cada plato cuenta. Y según la evidencia, avanzar hacia dietas más vegetales beneficia al planeta sin renunciar a una alimentación completa y saludable.
Cerrar la tapa del inodoro antes de descargar no es una manía higiénica: reduce la dispersión de bacterias y virus en el baño. La ciencia lleva años estudiando los aerosoles fecales y confirma que el gesto ayuda, aunque no elimina el riesgo por completo.
Europa ha dejado de tratar la fusión nuclear como una promesa lejana y ha empezado a decidir algo mucho más concreto: dónde construir las primeras centrales comerciales. Por primera vez, la fusión baja del laboratorio al territorio. Y en ese nuevo tablero energético, España emerge como uno de los países mejor posicionados para albergar el primer reactor del continente.
Reducir el viaje Madrid–Barcelona por debajo de las dos horas no depende solo de la infraestructura. El verdadero cuello de botella está en los trenes. El plan AV350 apunta a una decisión incómoda: recurrir a fabricantes chinos capaces de suministrar material de 350 km/h a tiempo.
Durante más de un siglo, los antivenenos apenas han evolucionado. Hoy, la biotecnología está transformando este tratamiento crítico mediante anticuerpos humanos, nanocuerpos y fármacos orales que prometen ser más seguros, rápidos y accesibles para millones de personas expuestas a mordeduras de serpiente.
Un estudio genético sin precedentes ha identificado 259 genes asociados al síndrome de fatiga crónica, una cifra muy superior a la conocida hasta ahora. El hallazgo redefine la comprensión de la enfermedad, refuerza su base biológica y abre nuevas posibilidades para diagnósticos y tratamientos específicos.
Desde estrellas moribundas hasta galaxias primordiales, el telescopio espacial James Webb dejó en 2025 algunas de las imágenes más reveladoras jamás captadas. No fueron solo postales espectaculares: cada una aportó claves decisivas sobre cómo nace, evoluciona y se transforma el cosmos.
Las inundaciones repentinas están golpeando regiones diseñadas para la sequía. En Omán, una tormenta extrema convirtió cauces secos en ríos mortales en minutos. El caso de Samad al-Shan muestra cómo el cambio climático está reescribiendo las reglas incluso en los desiertos más áridos.
Permanecer sentado durante horas se ha normalizado en el trabajo y el ocio, pero la evidencia científica muestra que el sedentarismo actúa como un riesgo silencioso. Sus efectos no se notan de inmediato, aunque se acumulan y afectan al corazón, el metabolismo, los músculos y la salud mental.
Aunque su uso se ha reducido, el plomo continúa infiltrándose en suelos, ríos y cadenas alimentarias. Este metal pesado no se degrada y actúa como una amenaza persistente para la biodiversidad. Sus efectos son lentos, acumulativos y difíciles de detectar, pero profundamente dañinos para los ecosistemas.
Cuando pensamos en tsunamis, la imagen suele ser la de olas que avanzan durante horas por el océano tras un gran terremoto. Pero el tsunami más grande del que se tiene constancia no siguió ese patrón. No viajó miles de kilómetros ni devastó grandes ciudades. Ocurrió en un rincón aislado de Alaska y, aun así, alcanzó una altura que sigue siendo récord absoluto en la historia registrada.
Durante décadas, el cáncer se ha considerado una consecuencia casi inevitable de vivir muchos años y tener billones de células. Sin embargo, la naturaleza desmiente esa idea. Existen animales enormes y longevos que apenas desarrollan tumores. Este enigma, conocido como la paradoja de Peto, se ha convertido en uno de los campos más fascinantes de la biología moderna y podría abrir nuevas vías para prevenir y tratar el cáncer en humanos.
Un hallazgo en esponjas marinas modernas ha conectado moléculas celulares actuales con biomarcadores fósiles de más de 600 millones de años. El descubrimiento sugiere que los primeros animales aparecieron mucho antes de lo aceptado, obligando a replantear el origen del reino animal.
Un estudio de la Universidad de Cornell ha demostrado que estimular el cerebro en momentos muy concretos del sueño refuerza la memoria y evita el olvido. El hallazgo abre una vía prometedora para tratar trastornos como el Alzheimer mediante intervenciones precisas durante el descanso nocturno.
Un estudio con miles de adultos revela que el control del azúcar en sangre y el tipo de dieta influyen más de lo que se creía en la calidad del sueño. El problema no sería solo la glucosa, sino las restricciones alimentarias y el desequilibrio nutricional.
La posible quiebra de OpenAI no sería solo un tropiezo empresarial: podría desencadenar una crisis de confianza en todo el ecosistema de la inteligencia artificial. Inversiones multimillonarias, mercados de chips y expectativas financieras dependen hoy de una sola empresa.
La selección anual de imágenes científicas de Nature en 2025 no solo mostró descubrimientos, sino que reveló cómo la fotografía puede explicar procesos invisibles, anticipar riesgos globales y conectar emoción y conocimiento. Del espacio profundo a la biología microscópica, cada imagen contó una historia clave.
Un gesto tan simple como un abrazo puede tener un impacto profundo en la mente. Más allá del consuelo emocional inmediato, la ciencia empieza a demostrar que el calor físico activa mecanismos cerebrales clave relacionados con la identidad, la percepción corporal y el bienestar mental. La temperatura de la piel no solo protege al organismo: también moldea la forma en que nos sentimos “dentro” de nuestro propio cuerpo.
El cerebro consume una gran parte de la energía del cuerpo, pero eso no significa que pensar intensamente sirva para quemar calorías de forma significativa. Estudios recientes aclaran cuánto gasta realmente el esfuerzo mental y por qué la sensación de agotamiento intelectual no equivale a un mayor consumo energético.
Durante años se ha señalado a la inteligencia artificial como una amenaza ambiental por su consumo energético. Sin embargo, nuevos estudios científicos indican que su impacto climático global es mucho menor de lo esperado y que, bien utilizada, podría convertirse en una aliada clave para acelerar la transición ecológica.