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Ciencia

Una estrella supergigante roja situada en la constelación de Orión lleva años comportándose de forma extraña y los astrónomos creen haber encontrado al responsable. Una estrella oculta estaría atravesando su gigantesca atmósfera

Los radiotelescopios ALMA y VLA detectaron deformaciones en la atmósfera de Betelgeuse que podrían deberse a una estrella compañera. El hallazgo ofrece nuevas pistas sobre uno de los mayores misterios astronómicos recientes.
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Betelgeuse es una de las estrellas más famosas del cielo nocturno, pero también una de las más desconcertantes. Esta enorme supergigante roja, situada en la constelación de Orión, lleva años experimentando cambios de brillo que han despertado todo tipo de preguntas sobre su futuro. Ahora, un equipo internacional de astrónomos encontró nuevas evidencias de que algo está alterando físicamente su atmósfera: una estrella mucho más pequeña que podría estar atravesando sus capas exteriores y dejando una estela de gas a su paso.

La investigación, encabezada por científicos del Observatorio Haystack del MIT, utilizó los radiotelescopios ALMA, en Chile, y Very Large Array, en Estados Unidos, para examinar la estructura de Betelgeuse entre 2021 y 2026. Los resultados revelaron cambios en su forma que parecen coincidir con la posición de una compañera conocida como Siwarha. De confirmarse esta relación, los científicos tendrían una nueva explicación para parte del extraño comportamiento de una estrella que algún día terminará explotando como supernova.

Una estrella escondida podría estar deformando Betelgeuse desde dentro de su propia atmósfera

Betelgeuse lleva años comportándose de forma extraña y los astrónomos creen haber encontrado al responsable. Una estrella oculta estaría atravesando su gigantesca atmósfera
Composición de imágenes obtenidas con el Very Large Telescope que muestra a Betelgeuse y la posible ubicación de su estrella compañera. La fuente débil fue detectada después de procesar las observaciones realizadas en diciembre de 2024. © ESO/M. Montargès y colaboradores.

La posibilidad de que Betelgeuse tenga una compañera no es completamente nueva. Durante décadas, los astrónomos intentaron explicar por qué su luminosidad presenta variaciones que no encajan fácilmente con los ciclos habituales de pulsación de una supergigante roja.

En julio de 2026, el Observatorio Europeo Austral (ESO) anunció nuevas imágenes obtenidas mediante el Very Large Telescope que aportaron evidencias especialmente sólidas de la presencia de una estrella cercana. La posible compañera recibió el nombre de Siwarha.

Sin embargo, la nueva investigación va un paso más allá. Según explicó el Observatorio ALMA en su comunicado del 30 de octubre, los científicos detectaron que el contorno de Betelgeuse cambia dependiendo de la posición orbital esperada de Siwarha.

Cuando la estrella compañera debería encontrarse más separada desde nuestra perspectiva, la atmósfera de Betelgeuse aparece más alargada. En cambio, cuando se espera que pase por delante o detrás de la supergigante, su forma resulta más circular.

La explicación propuesta es extraordinaria: Siwarha estaría atravesando las regiones más externas de la atmósfera de Betelgeuse y perturbando el gas que encuentra durante su recorrido.

La compañera es demasiado tenue para ser observada directamente en estas mediciones de radio. Por eso, los investigadores no siguieron su movimiento, sino las posibles consecuencias que deja sobre la estrella principal.

El estudio original publicado en The Astronomical Journal analizó observaciones en siete frecuencias, comprendidas entre 22 y 485 gigahercios. Esto permitió examinar distintas profundidades de la atmósfera y detectar deformaciones compatibles con la influencia de Siwarha, aunque todavía se necesitan más datos para confirmar esa relación.

Betelgeuse también está recuperándose de un episodio que hizo pensar que su explosión era inminente

Betelgeuse lleva años comportándose de forma extraña y los astrónomos creen haber encontrado al responsable. Una estrella oculta estaría atravesando su gigantesca atmósfera
Secuencia de observaciones de Betelgeuse entre enero de 2019 y marzo de 2020. Las imágenes muestran cómo la estrella perdió gran parte de su brillo visible durante el fenómeno conocido como el Gran Oscurecimiento. © ESO/M. Montargès y colaboradores (2021)

En 2019 y 2020, Betelgeuse protagonizó uno de los acontecimientos astronómicos más llamativos de los últimos años. Su brillo disminuyó de manera espectacular durante un fenómeno conocido como el Gran Oscurecimiento, que alimentó las especulaciones sobre una posible explosión como supernova.

Posteriormente, las investigaciones apuntaron a la expulsión de material estelar y la formación de polvo que bloqueó parte de su luz.

Las nuevas observaciones permitieron examinar cómo evolucionó su atmósfera después de aquel episodio. Según detalló ScienceDaily al informar sobre los resultados, las temperaturas medidas mediante radioastronomía muestran que algunas regiones recuperaron valores más habituales.

A una distancia aproximada de 2,7 veces el radio de la estrella, los científicos registraron una temperatura de brillo cercana a los 3.500 kelvin. Más cerca de la superficie visible, alrededor de 1,2 radios estelares, encontraron valores próximos a los 2.200 kelvin.

Estas mediciones también respaldan la existencia de una región relativamente fría entre la superficie visible de Betelgeuse y su cromosfera, una de las capas exteriores de su atmósfera.

El hallazgo resulta importante porque las supergigantes rojas pierden grandes cantidades de material durante las últimas etapas de sus vidas. Comprender cómo una estrella compañera puede alterar ese proceso ayudaría a explicar la evolución de estos gigantes antes de su muerte.

De acuerdo con investigaciones anteriores de NASA y el Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, las observaciones del telescopio Hubble ya habían proporcionado indicios de una estela de gas asociada con Siwarha. Los nuevos datos de ALMA y VLA refuerzan esa interpretación desde otra perspectiva.

Pero todavía quedan incógnitas. Los científicos necesitan observar una porción mayor de la órbita de la compañera para determinar hasta qué punto es responsable de las deformaciones.

Por ahora, la investigación no demuestra que Betelgeuse esté a punto de explotar. Lo que revela es algo igualmente fascinante: una estrella relativamente pequeña podría estar recorriendo la atmósfera de una de las mayores estrellas visibles desde la Tierra y modificando su apariencia sin que podamos observar directamente ese recorrido.

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