No soy experto en explosivos. Pero si me dicen que en el fondo del estuario del Támesis hay unas 1.400 toneladas métricas, querría que las sacaran lo antes posible. En todo caso, no querría dejarlas allí durante ochenta años. Aunque, claro está, repito que no soy experto.
El gobierno de Reino Unido finalmente ha decidido sacar partes del SS Richard Montgomery, un barco de carga de la época de la Segunda Guerra Mundial que se hundió en el Támesis en 1944. En declaraciones al parlamento el Departamento de Transporte de Reino Unido informó que los ingenieros lograron quitar los tres mástiles del barco. Según ese escrito, se quitaron los mástiles después de que en 2020 unos asesores expertos advirtieran que su peso afectaba al resto del deteriorado barco y aumentaba así la posibilidad de algún desenlace desafortunado. Sin embargo, siguen en el barco unos 13.700 dispositivos explosivos allí en el fondo del estuario del Támesis.
“El barco empezaba a inclinarse y está deteriorado por lo que se veía que algunas de las estructuras en torno a los mástiles empezarían a colapsar” le dijo a CBS News Nolan Conway, arquitecto de la firma de recuperaciones marinas Resolve Marine Group, contratado para la iniciativa. “El temor es que los mástiles podrían haber caído sobre la carga, haciendo que detonara”.
82 años vigilándolo
El SS Richard Montgomery se construyó en 1943 en Jacksonville y navegó a Reino Unido con unas 7.000 toneladas de municiones a bordo. El plan era que el barco anclara cerca de la ciudad de Sheerness tras pasar por el estuario del Támesis, pero por el arrastre de su ancla quedó varado en un banco de arena. Aunque la tripulación logró descargar casi la mitad de la carga, una grieta en el casco hizo que el barco finalmente se hundiera.
Durante décadas las autoridades parecieron estar indecisas en cuanto a cómo actuar, según un informe de 2004 de New Scientist. La investigación de la revista, basada en entrevistas con personas que conocían lo sucedido, y con documentos del gobierno que se desclasificaron, explicaba que las bombas eran a prueba de agua pero los fusibles, no. Por eso, si ingresa agua salada, un solo fusible expuesto podría dar lugar a una explosión devastadora. El gobierno supuestamente lo sabe desde 1967.

En el peor de los casos la explosión “rompería todas las ventanas de Sheerness”, enviando al aire una columna de agua, lodo, metal y municiones de 3 kilómetros de alto, según indica el informe. Sin embargo, no hay certezas sobre la naturaleza del riesgo, explicó David Alexander en un trabajo de 2019 en que evaluó el naufragio como experto en planificación de emergencia del University College London.
Su conclusión es similar a la de Michael Fellows, experto que formó parte de la Armada Real, y cuya especialidad es cómo disponer de explosivos sumergidos. En 2004 le dijo a New Scientist: “Necesitas primero un muy buen estudio, hecho por alguien que sepa qué es lo que está mirando”.
Monty
Los expertos ya habían sugerido diversas acciones, como enterrar el naufragio en arena o concreto, o construir una fosa protectora en torno al naufragio y luego sacar la carga por partes. Es evidente que no se hizo nada de eso. Por lo tanto, hasta hoy, “Monty”, como llaman los locales al barco, sigue allí y constituye algo así como “un memorial de la guerra” para las comunidades del lugar y los turistas, según dice The Washington Post en un artículo sobre la reciente iniciativa.
Coonway le explicó al Post que cortar los mástiles requería del uso de herramientas especiales y mucha cautela al aproximarse al naufragio. Por ejemplo, se eligió una sierra de diamante porque produce menos vibraciones. Los buzos tomaron turnos y trabajaron con mucho cuidado en torno a la frágil cubierta del barco hundido. Conway dijo que los mástiles estaban muy bien preservados pero que las estructuras de alrededor eran “delgadas como papel”. El barco, según sugieren los expertos, se hace más y más frágil cada día.

Los mástiles retirados se llevaron al museo marítimo Historic dockyard Chatham, en Kent. Y todo parece indicar que allí ha terminado todo. Las declaraciones enviadas al parlamento no mencionaron planes futuros, sino sólo dicen que las autoridades seguirán monitoreando el lugar.
También siguen vigentes las restricciones a los vuelos sobre el sitio. Por ahora, entonces, parece que los habitantes de Sheerness seguirán disfrutando de la presencia de Monty durante un tiempo más.