Captura de pantalla: Corea Expos├ę ( YouTube)

Ir a un ba├▒o p├║blico se ha convertido en un odisea repugnante para millones de mujeres en Corea del Sur. La moda de grabarlas con c├ímaras esp├şa para subir los v├şdeos a Internet ha llegado a un punto en el que algunas ya optan por ir al retrete con m├íscara. El pasado 9 de junio, 22.000 coreanas han dicho: ┬íBasta!

Puede parecer exagerado, pero no lo es. Al principio era un pervertido metiendo el tel├ęfono m├│vil por debajo de la puerta del ba├▒o, pero los m├ętodos de los mirones se han refinado hasta extremos sencillamente intolerables. Desde 2013, la polic├şa del pa├şs registra une media de 6.000 denuncias por el uso de c├ímaras esp├şa en lugares p├║blicos.

Captura de pantalla: Raphael Rashid / Twitter

Las c├ímaras se introducen en el aseo mediante agujeros en la pared, pero tambi├ęn se han encontrado casos de c├ímaras ocultas en los zapatos y apuntando hacia arriba para grabar las partes ├şntimas de mujeres por debajo de la falda. En el metro y otros lugares p├║blicos no es infrecuente ver a mirones apostados bajo las escaleras con un smartphone. Los casos m├ís sofisticados muestran c├ímaras camufladas como tornillos en las cerraduras de la puerta del aseo.

Advertisement

Las protestas se remontan a mayo, pero el pasado 9 de junio cristalizaron en una masiva manifestaci├│n que reuni├│ a m├ís de 22.000 personas, en su mayor├şa mujeres. Las coreanas culpan a la polic├şa del pa├şs de no actuar con la suficiente mano dura en estos casos, y tienen razones para ello. De los 20.924 sospechosos investigados desde 2012, solo 540 fueron arrestados. El reciente arresto de una estudiante de la Universidad de Hongik por grabar y distribuir el v├şdeo de un compa├▒ero suyo desnudo ha sido la gota que colma el vaso para las coreanas, que acusan a las autoridades de sesgo hacia las v├şctimas masculinas.

Advertisement

La tendencia es cada vez m├ís acusada. Seg├║n la asociaci├│n coreana de mujeres abogadas (KWLA), en 2006, solo un 3,6% de los delitos sexuales eran c├ímaras esp├şa. En 2015, la cifra era del 24,9% y subiendo. Muchas de las v├şctimas ni siquiera son conscientes de que las est├ín filmando o lo descubren pero este se da ala fuga antes de que la polic├şa pueda apresarlo. Una vez que los v├şdeos llegan a Internet, ya es casi imposible borrarlos.

La ley coreana tampoco ayuda. La definici├│n de pornograf├şa que se contempla es tan difusa que a menudo el infractor no llega a ser condenado. En redes sociales, las mujeres coreanas siguen luchando por visibilizar la plaga de c├ímaras esp├şa y lograr que la ley endurezca las penas contra este tipo de delitos. Muchas de las protestas y testimonios se agrupan bajo la eqtiqueta #ÝśťÝÖöýőťýťä. Mientras tanto, algo tan cotidiano como ir al ba├▒o sigue siendo motivo de miedo e inseguridad para millones de mujeres. [v├şa Korea Expos├ę]