Ir a un ba√Īo p√ļblico se ha convertido en un odisea repugnante para millones de mujeres en Corea del Sur. La moda de grabarlas con c√°maras esp√≠a para subir los v√≠deos a Internet ha llegado a un punto en el que algunas ya optan por ir al retrete con m√°scara. El pasado 9 de junio, 22.000 coreanas han dicho: ¬°Basta!

Puede parecer exagerado, pero no lo es. Al principio era un pervertido metiendo el tel√©fono m√≥vil por debajo de la puerta del ba√Īo, pero los m√©todos de los mirones se han refinado hasta extremos sencillamente intolerables. Desde 2013, la polic√≠a del pa√≠s registra une media de 6.000 denuncias por el uso de c√°maras esp√≠a en lugares p√ļblicos.

Advertisement

Las c√°maras se introducen en el aseo mediante agujeros en la pared, pero tambi√©n se han encontrado casos de c√°maras ocultas en los zapatos y apuntando hacia arriba para grabar las partes √≠ntimas de mujeres por debajo de la falda. En el metro y otros lugares p√ļblicos no es infrecuente ver a mirones apostados bajo las escaleras con un smartphone. Los casos m√°s sofisticados muestran c√°maras camufladas como tornillos en las cerraduras de la puerta del aseo.

Advertisement

Las protestas se remontan a mayo, pero el pasado 9 de junio cristalizaron en una masiva manifestaci√≥n que reuni√≥ a m√°s de 22.000 personas, en su mayor√≠a mujeres. Las coreanas culpan a la polic√≠a del pa√≠s de no actuar con la suficiente mano dura en estos casos, y tienen razones para ello. De los 20.924 sospechosos investigados desde 2012, solo 540 fueron arrestados. El reciente arresto de una estudiante de la Universidad de Hongik por grabar y distribuir el v√≠deo de un compa√Īero suyo desnudo ha sido la gota que colma el vaso para las coreanas, que acusan a las autoridades de sesgo hacia las v√≠ctimas masculinas.

Advertisement

La tendencia es cada vez m√°s acusada. Seg√ļn la asociaci√≥n coreana de mujeres abogadas (KWLA), en 2006, solo un 3,6% de los delitos sexuales eran c√°maras esp√≠a. En 2015, la cifra era del 24,9% y subiendo. Muchas de las v√≠ctimas ni siquiera son conscientes de que las est√°n filmando o lo descubren pero este se da ala fuga antes de que la polic√≠a pueda apresarlo. Una vez que los v√≠deos llegan a Internet, ya es casi imposible borrarlos.

La ley coreana tampoco ayuda. La definici√≥n de pornograf√≠a que se contempla es tan difusa que a menudo el infractor no llega a ser condenado. En redes sociales, las mujeres coreanas siguen luchando por visibilizar la plaga de c√°maras esp√≠a y lograr que la ley endurezca las penas contra este tipo de delitos. Muchas de las protestas y testimonios se agrupan bajo la eqtiqueta #ŪėúŪôĒžčúžúĄ. Mientras tanto, algo tan cotidiano como ir al ba√Īo sigue siendo motivo de miedo e inseguridad para millones de mujeres. [v√≠a Korea Expos√©]