Una extraña onda gravitacional registrada por LIGO ha reactivado una de las hipótesis más radicales de la cosmología: la existencia de agujeros negros primordiales, posibles reliquias del universo temprano y candidatos a explicar parte de la materia oscura.
Décadas buscando señales extraterrestres no han dado resultados. Pero un nuevo estudio sugiere que el problema no es el silencio del universo, sino cómo llegan o se deforman esas señales.
Ser amable parece una virtud indiscutible, pero cuando se vuelve extrema puede transformarse en una barrera emocional silenciosa que impide crear relaciones auténticas y duraderas.
No era una joya ni un adorno funerario. La célebre tablilla de Petelia contenía una serie de frases destinadas a guiar al alma tras la muerte, como si el más allá necesitara un mapa para no perderse en el olvido.
Las galaxias primigenias parecían contener demasiado nitrógeno para su edad. Ahora sabemos que el problema no era el cosmos, sino cómo estábamos leyendo sus señales.
El objeto descubierto en Sanxingdui no es solo una rareza arqueológica. Es la prueba de que, en plena Edad de Bronce, algunos humanos ya moldeaban fragmentos de meteorito para convertirlos en piezas cargadas de poder y significado.
Entre más de 6.000 mundos conocidos, un nuevo estudio acota la búsqueda a los candidatos más prometedores. Algunos están lo suficientemente cerca como para que los telescopios actuales empiecen a analizarlos.
No se trata solo de una supernova extraordinariamente brillante. Lo que los astrónomos han captado es el instante en que una estrella colapsada empezó a comportarse como uno de los objetos más extremos que conocemos.
Lo que empezó como una maniobra publicitaria en el primer vuelo del Falcon Heavy ha terminado convertido en algo mucho más extraño: un coche orbitando el Sol, cruzando trayectorias planetarias y entrando, por momentos, en el radar de la astronomía real.
En pocos años, un objeto gigantesco rozará la Tierra a una distancia inquietante. Lo que parece una simple visita cósmica esconde una carrera silenciosa entre agencias y empresas privadas que buscan algo más que observar. Hay planes, riesgos y una oportunidad única que podría cambiar el futuro.
Lo que parecía un objeto arqueológico aislado terminó abriendo una ventana inesperada al pasado. El hallazgo de un reloj de sol romano ha revelado indicios de un asentamiento antiguo donde hasta ahora no se sospechaba una ocupación tan importante.
El gigante asiático ya superó antes de tiempo sus objetivos renovables. El problema ahora no es solo generar electricidad limpia, sino almacenarla cuando sobra y liberarla justo cuando la red la necesita.
Cada vez más bebés interactúan con pantallas antes de cumplir un año, en un fenómeno que crece silenciosamente dentro de los hogares. Un reciente informe revela cifras sorprendentes, diferencias según el entorno familiar y señales que podrían cambiar la forma en que entendemos el desarrollo temprano.
Un equipo internacional ha fabricado una molécula que no encaja ni en la química clásica ni en la versión “retorcida” que ya conocíamos. Su comportamiento electrónico abre una grieta fascinante en la forma en que entendemos la materia a escala cuántica.
Una reconstrucción experimental de nidos de oviraptores ha revelado que estos dinosaurios no calentaban todos sus huevos con el cuerpo. Parte de la incubación, según los investigadores, dependía del ambiente y eso pudo cambiar por completo cómo nacían sus crías.
Pompeya sigue revelando secretos, pero esta vez no vienen del Vesubio. Un nuevo estudio ha puesto el foco en unas pequeñas marcas de impacto halladas en sus murallas, tan extrañas que podrían ser la pista más clara hasta ahora del uso de una antigua arma romana de disparo repetitivo.
Mover antimateria parecía una idea más cercana a la ciencia ficción que a la física experimental. Pero un equipo del CERN acaba de conseguirlo con un camión, una trampa criogénica y apenas 92 antiprotones que podrían cambiar cómo estudiamos el origen del cosmos.
Dos fósiles microscópicos encontrados en Myanmar muestran que este tipo de parásitos existía hace casi 100 millones de años. El descubrimiento no solo es inquietante, sino que también cambia lo que sabíamos sobre las relaciones ecológicas del Cretácico.
El ADN mitocondrial, transmitido por vía materna, había permanecido como una barrera para la edición genética. Este nuevo avance no solo demuestra que puede modificarse, sino que sugiere un futuro en el que ciertas enfermedades raras podrían tratarse desde su origen.
Astrónomos han captado la imagen más precisa de esta galaxia espiral, mostrando con claridad inédita la distribución de estrellas, gas y polvo. El resultado no solo es espectacular, sino que también abre nuevas formas de estudiar cómo evolucionan las galaxias.