Saltar al contenido
Ciencia

Científicos crean un “medicamento vivo” que detecta la glucosa y decide cuándo liberar el tratamiento

Investigadores desarrollaron bacterias probióticas modificadas capaces de detectar aumentos de glucosa y responder produciendo moléculas terapéuticas como GLP-1. El sistema ya mostró resultados prometedores en ratones y primates no humanos, aunque todavía se encuentra en fase preclínica.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

La mayoría de los medicamentos funcionan siguiendo una lógica bastante sencilla: se administra una dosis determinada y el organismo recibe esa cantidad independientemente de cómo esté funcionando en ese momento. Sin embargo, el cuerpo no opera de manera tan predecible, porque la glucosa puede aumentar después de comer, caer durante un ayuno y cambiar según el ejercicio, el sueño o el estrés.

Un estudio publicado en Nature propone una alternativa radicalmente diferente. Un equipo de investigadores diseñó bacterias probióticas modificadas genéticamente capaces de detectar determinados niveles de glucosa y producir una respuesta terapéutica únicamente cuando esa señal supera cierto umbral.

La idea convierte al microorganismo en una pequeña fábrica de medicamentos instalada temporalmente dentro del intestino.

La bacteria primero detecta la glucosa y después responde

Los científicos desarrollaron un circuito genético sintético alrededor de una proteína reguladora sensible al metabolismo de la glucosa. Cuando el nivel detectado supera el valor establecido, el circuito se activa y ordena a la bacteria producir determinadas moléculas terapéuticas.

Entre ellas aparece GLP-1, una hormona implicada en la regulación de la glucemia y conocida también por ser una de las dianas utilizadas por medicamentos como la semaglutida.

La diferencia fundamental es que aquí no se administra una cantidad fija de la molécula. La bacteria permanece temporalmente en el intestino y actúa como un sistema de “detectar y responder”, aumentando su actividad cuando aparece la señal metabólica adecuada.

El concepto pertenece al campo de la biología sintética, que intenta modificar células vivas para que funcionen como pequeños sistemas programables capaces de tomar señales del organismo y traducirlas en acciones concretas.

Los experimentos mejoraron la glucemia en ratones

Los investigadores probaron primero el sistema en diferentes modelos de diabetes y obesidad en ratones, donde observaron mejoras tanto en los niveles de glucosa en ayunas como después de las comidas.

Cuando el tratamiento se prolongó, también aparecieron cambios favorables en otros indicadores metabólicos, incluidos los niveles de triglicéridos y colesterol, además de señales positivas relacionadas con el hígado y los riñones.

Sin embargo, uno de los pasos más relevantes llegó cuando el equipo decidió probar la estrategia en primates no humanos con diabetes tipo 2. También en estos animales se observó una mejora del control glucémico, un resultado importante porque acerca el modelo un poco más a la fisiología humana.

https://music.youtube.com/watch?v=w3rj8oMoSmY&si=yBaeFyfVNCLQ6IRS

El medicamento funciona más como un sistema que como una pastilla

La propuesta intenta imitar algo que el organismo hace constantemente. El páncreas, por ejemplo, no libera siempre la misma cantidad de insulina, sino que responde a los cambios de glucosa mediante mecanismos de sensores y retroalimentación.

Las bacterias modificadas siguen una lógica parecida: reciben información del entorno y cambian su comportamiento en función de ella.

Este enfoque podría extenderse en el futuro a microorganismos preparados para detectar inflamación, señales tumorales, metabolitos concretos o variaciones hormonales, produciendo una terapia únicamente cuando fuera necesaria.

Todavía falta demostrar que funciona en humanos

A pesar de los resultados, el tratamiento está lejos de llegar a una farmacia. El estudio continúa siendo preclínico y todavía será necesario demostrar que estas bacterias son seguras y eficaces en personas.

Entre los desafíos aparece garantizar que el circuito genético permanezca estable, controlar cuánto tiempo sobreviven los microorganismos en el intestino y evitar que produzcan una dosis excesiva o respondan incorrectamente a una determinada señal.

El trabajo plantea, no obstante, una manera diferente de imaginar la farmacología del futuro. En lugar de administrar medicamentos que actúan siempre de la misma forma, algunas terapias podrían consistir en microorganismos diseñados para observar lo que ocurre dentro del cuerpo, intervenir cuando sea necesario y permanecer inactivos el resto del tiempo.

 

 

Fuente: El Español.

Compartir esta historia

Artículos relacionados