Cultivar alimentos en Marte podría dejar de ser una idea exclusiva de la ciencia ficción. Un equipo de investigadores de la Universidad de Sídney, Australia, desarrolló el primer sistema integral de clasificación de suelos marcianos y descubrió qué regiones podrían ofrecer mejores condiciones para la agricultura espacial.
La investigación, publicada en la revista científica Catena, analizó casi 800 millones de ubicaciones del planeta rojo y permitió identificar 2.000 tipos diferentes de terreno.
El trabajo, liderado por el estudiante de doctorado Daniel Irving, representa un avance importante para futuras misiones humanas, ya que conocer las características del suelo será fundamental para establecer asentamientos permanentes.
El primer atlas de Marte clasifica 2.000 tipos de suelo
Durante décadas, los científicos estudiaron la superficie marciana mediante satélites, vehículos exploradores e instrumentos especializados.
Sin embargo, hasta ahora no existía un sistema integral que permitiera organizar y comparar sus diferentes tipos de suelo.
Para resolverlo, los investigadores desarrollaron el Provisional Polythetic Areth Classification System (PPACS), un método que reúne información sobre la composición mineralógica, la textura, la acidez y el espesor del terreno.
El sistema introduce además un nuevo término científico: areth, derivado de Ares, el dios griego asociado con Marte. Los suelos quedaron organizados en diez grandes categorías, cien agrupaciones intermedias y 2.000 clases detalladas.
Gracias a esta clasificación, los científicos elaboraron un mapa que cubre aproximadamente el 92% de la superficie marciana.

Descubren el suelo de Marte más prometedor para cultivar plantas
Uno de los resultados más interesantes fue la identificación de un terreno denominado Nohibareth.
Según los modelos desarrollados por los investigadores, este tipo de suelo obtuvo una puntuación de 0,93 sobre 1 en una evaluación preliminar de aptitud para el crecimiento vegetal. Sus características incluyen un pH aproximado de 6,8, un contenido de arcilla del 72% y una capacidad estimada de retención de agua de 202 milímetros por metro de suelo.
Estas propiedades podrían resultar favorables para cultivar plantas dentro de instalaciones especialmente acondicionadas.
Sin embargo, existe una dificultad: Nohibareth representa apenas el 0,14% de la superficie marciana. Las principales zonas donde podría encontrarse están situadas en regiones como Tharsis, Arabia Terra y Elysium Planitia.
¿Realmente podremos cultivar alimentos en Marte?
Aunque el descubrimiento resulta prometedor, los científicos advierten que identificar un suelo adecuado no significa que las plantas puedan crecer directamente sobre la superficie marciana.
El planeta presenta temperaturas extremas, una atmósfera muy delgada y condiciones incompatibles con la agricultura convencional.
Además, algunos terrenos contienen percloratos, sustancias potencialmente perjudiciales que deberían eliminarse o tratarse antes de utilizar el suelo.
Por eso, cualquier proyecto agrícola necesitaría invernaderos presurizados, agua, nutrientes y sistemas de protección ambiental. Los investigadores también reconocen que varias propiedades del atlas fueron estimadas mediante modelos informáticos y todavía necesitan verificarse con mediciones directas.
Un descubrimiento que también podría ayudar a la Tierra
El siguiente paso será reproducir en laboratorios terrestres mezclas de materiales similares a los diferentes suelos marcianos. Los científicos podrán cultivar plantas en condiciones controladas y evaluar cuáles ofrecen mejores resultados.
Además, la investigación podría contribuir al estudio de suelos pobres en materia orgánica, como los presentes en algunos desiertos terrestres.
El nuevo atlas no garantiza que la humanidad pueda cultivar alimentos en Marte próximamente, pero proporciona una herramienta científica fundamental para planificar futuras misiones.
Conocer dónde se encuentran los terrenos más prometedores podría ser uno de los primeros pasos para desarrollar una agricultura fuera de nuestro planeta.