El vuelo espacial ya no es solo terreno de astronautas profesionales ni de grandes agencias estatales. En silencio y sin órbitas complejas, los vuelos suborbitales han ido redefiniendo quién puede llegar al espacio y cómo hacerlo. El sistema New Shepard, desarrollado por Blue Origin, cerró el año con dos misiones tripuladas que resumen una década de avances tecnológicos, apuestas industriales y una nueva narrativa sobre la exploración humana más allá de la atmósfera.
Un año clave para New Shepard
El vehículo suborbital New Shepard concluyó el año con un balance notable: 16 misiones tripuladas desde su primer vuelo con personas en 2021, aquel en el que participó su fundador, Jeff Bezos. En 2025 se realizaron las misiones número 36 y 37, los días 8 de octubre y 20 de diciembre respectivamente, confirmando una cadencia operativa cada vez más estable.
En el vuelo de octubre participaron Jeff Elgin, Danna Karagussova, Clint Kelly III, Will Lewis, Aaron Newman y Vitalii Ostrovsky. Dos meses después, la cápsula volvió a despegar con Michaela “Michi” Benthaus, Joey Hyde, Hans Koenigsmann, Neal Milch, Adonis Pouroulis y Jason Stansell.
Un hito humano más allá de la técnica
La misión del 20 de diciembre dejó una imagen para la historia: por primera vez, una persona usuaria de silla de ruedas cruzó la línea de Kármán, situada a 100 kilómetros de altitud. Michi Benthaus, ingeniera aeroespacial de la Agencia Espacial Europea, demostró que la discapacidad física no es incompatible con la experiencia espacial.
Tras una lesión medular sufrida en 2018, Benthaus continuó participando en vuelos parabólicos y misiones espaciales simuladas. Su viaje en New Shepard no fue un gesto simbólico, sino la culminación de una trayectoria profesional ligada a la astronáutica.
Cómo funciona el sistema New Shepard
El nombre del vehículo rinde homenaje a Alan Shepard, primer estadounidense en llegar al espacio. El sistema se compone de un cohete y una cápsula totalmente reutilizables. Tras el despegue conjunto, la cápsula se separa, continúa su ascenso y luego desciende suavemente mediante paracaídas, mientras el cohete regresa y aterriza en vertical de forma autónoma.

Este enfoque reduce costes, tiempos de preparación y residuos, un aspecto clave para la sostenibilidad de los vuelos espaciales comerciales.
Un modelo más limpio y repetible
Desde el punto de vista ambiental, New Shepard utiliza oxígeno e hidrógeno líquidos, produciendo únicamente vapor de agua como subproducto. Además, cerca del 99 % de la masa en seco del sistema se reutiliza, incluyendo motor, cápsula y paracaídas.
Con estas misiones, New Shepard no solo cerró un año intenso, sino que reforzó una idea cada vez más clara: el acceso al espacio puede ser más frecuente, más diverso y menos exclusivo de lo que fue durante décadas.