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Cuando me veas, llora: la sequía en Europa revela inscripciones medievales que auguran tiempos de hambre

Piedra del hambre en Děčín (río Elba)
Foto: Norbert Kaiser (CC BY-SA 3.0 de)

Se las conoce como las rocas del hambre. A finales de la Edad Media, estas piedras eran una siniestra manera de avisar a los lugareños de que se aproximaban tiempos difíciles. Siglos más tarde, las rocas del hambre han vuelto a aparecer en países de Europa Central como Alemania o República Checa.

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Las piedras del hambre (Hungerstein) no son otra cosa que rocas generalmente ubicadas en el lecho de ríos y lagos. En algún momento se adoptó la tradición de labrar inscripciones en estas rocas para avisar de que, si las aguas volvían a bajar tanto como en el momento en que se grabaron es que se aproximan tiempos de sequía, y por tanto de hambre, enfermedades y muerte.

La intensa sequía y el calor estival que afecta a Europa Central ha descubierto de nuevo las siniestras advertencias de las rocas del hambre. A lo largo del río Elba, en República Checa, pueden verse más de 12 de estas piedras. Un estudio de 2013 las logró datar y las más antiguas se remontan tan atrás como 1417. Las más recientes son de 1616, aunque la costumbre se ha mantenido hoy y hay piedras labradas hasta en 2016.

Piedra del hambre en Pirna (río Elba)
Foto: Sastognuti (CC0)
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Los mensajes de estas inscripciones no son precisamente halagüeños. En Děčín, la piedra reza: Wenn du mich siehst, dann weine (Cuando me veas, llora). Otras piedras en el Elba dicen: “Antes lloramos. Ahora lloramos. Tú también llorarás” o “Los que una vez me vieron, lloraron. Los que me vean ahora también llorarán”. En otra región de Alemania, una piedra del hambre dice: “Si vuelves a ver esta piedra, llorarás. Así de baja estuvo el agua en 1417".

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Foto: AHZ

En aquella época en la que toda la economía dependía de la agricultura, las sequías intensan eran la peor de las noticias para las comunidades agrarias. La falta de agua implicaba malas cosechas, aumento de los precios, hambre y violencia por la falta de recursos. Hoy en día, y con una economía tan diversificada y global las piedras del hambre no tienen el mismo significado. Con todo, son un fascinante fantasma del pasado que nos recuerda que el planeta no pasa por sus mejores tiempos. La diferencia es que, esta vez, la culpa es nuestra. [APNews vía Science Alert]

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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