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Ciencia

Curiosity iba a cruzar un “estacionamiento” marciano y acabó rodeado por un mar de panales de piedra. Sus grietas podrían contar el último capítulo del agua en Marte

El rover encontró en Valle Grande una red de polígonos de hasta ocho centímetros que cubre el terreno hasta donde alcanza la vista. Pueden ser barro seco, contracción térmica o la huella de agua expulsada desde sedimentos enterrados.
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Desde la órbita parecía uno de los trayectos más sencillos que Curiosity había encontrado en mucho tiempo. Una superficie lisa, casi sin obstáculos, por la que el rover podría avanzar unos 37 metros de una sola vez. En el equipo llegaron a describirla como un “estacionamiento” marciano.

Pero cuando las primeras fotografías llegaron a la Tierra, el estacionamiento había desaparecido. En su lugar había una inmensa red de pequeñas figuras geométricas: miles de grietas con forma de pentágonos, hexágonos y panales extendiéndose en todas direcciones.

Curiosity acababa de entrar en Valle Grande, una zona del monte Sharp que escondía algo nunca visto a semejante escala durante sus 14 años de exploración: un auténtico mar de polígonos de piedra. Y cada uno podría conservar una pista sobre el agua que alguna vez circuló por Marte.

El “estacionamiento” marciano que no existía

Curiosity iba a cruzar un “estacionamiento” marciano y acabó rodeado por un mar de panales de piedra. Sus grietas podrían contar el último capítulo del agua en Marte
© NASA/JPL-Caltech/MSSS.

Las imágenes fueron tomadas los días 19 y 20 de junio de 2026. Según la NASA, las estructuras tienen entre cuatro y ocho centímetros de ancho y rodean incluso a Miraflores, una pequeña colina de seis metros coronada por arena.

Curiosity ya había encontrado formaciones poligonales en otros puntos del cráter Gale, pero nunca una concentración semejante. Los responsables de la misión la describieron como un “mar de polígonos” que se extendía hasta donde alcanzaban las cámaras del rover.

El hallazgo obligó a cambiar el plan. En vez de atravesar rápidamente la zona, los científicos comenzaron a seleccionar objetivos para fotografiar, medir y analizar con el espectrómetro láser y los instrumentos instalados en el brazo robótico.

La geometría también complicó la conducción. El terreno que parecía plano desde el espacio estaba lleno de bordes rocosos capaces de dañar las ruedas o bloquear el paso. El supuesto atajo se convirtió así en una parada científica inesperada.

Tres procesos pueden fabricar el mismo panal

Curiosity iba a cruzar un “estacionamiento” marciano y acabó rodeado por un mar de panales de piedra. Sus grietas podrían contar el último capítulo del agua en Marte
© NASA/JPL-Caltech/MSSS.

La explicación más tentadora es que se trate de antiguas grietas de barro. En la Tierra, los sedimentos húmedos se contraen al secarse y terminan dividiéndose en polígonos. Si ocurrió lo mismo en Valle Grande, estas formas serían la cicatriz de un suelo que estuvo cubierto o empapado por agua.

El problema es que Marte dispone de otras maneras de dibujar exactamente el mismo patrón. Los cambios extremos de temperatura pueden expandir y contraer las rocas hasta fracturarlas. La presión acumulada cuando los sedimentos quedan enterrados también puede expulsar agua subterránea a través de las grietas. Si ese líquido transporta minerales, puede cementar los bordes y convertirlos en las crestas resistentes que Curiosity observa actualmente.

Por eso el rover está comparando la composición química del interior y de los bordes de los polígonos. Una concentración distinta de sales o minerales podría indicar que algún fluido circuló por las fracturas. Por ahora, las formas no confirman la presencia de agua: son tres hipótesis compitiendo sobre el mismo terreno.

Una pista aparecida después de que Marte comenzara a secarse

Curiosity iba a cruzar un “estacionamiento” marciano y acabó rodeado por un mar de panales de piedra. Sus grietas podrían contar el último capítulo del agua en Marte
© NASA/JPL-Caltech/MSSS.

La ubicación hace que el hallazgo resulte especialmente interesante. Las capas inferiores del monte Sharp se formaron cuando el cráter Gale albergaba lagos y arroyos. Más arriba, Curiosity encontró areniscas, sales y dunas correspondientes a una época progresivamente más árida, como explica el Laboratorio de Propulsión a Chorro.

Valle Grande pertenece a esa parte más joven y seca del registro. Si los polígonos fueron creados o modificados por fluidos subterráneos, significaría que el agua continuó apareciendo incluso después de la desaparición de los grandes lagos.

Curiosity ya encontró moléculas orgánicas en las rocas de Gale, pero ninguna demuestra que Marte tuviera vida. Lo que sí revelan es que allí coincidieron agua, química orgánica y fuentes potenciales de energía.

Quizá el nuevo campo tampoco contenga fósiles. Puede ofrecer algo igual de importante: una cronología de los últimos pulsos de agua que atravesaron el subsuelo marciano. Curiosity buscaba un camino despejado. Terminó encontrando una página completa del archivo climático de Marte.

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