La efeméride, impulsada por organizaciones como World Animal Protection, busca concienciar sobre las amenazas que sufren los monos y fomentar el conocimiento riguroso sobre su biología y comportamiento. Y uno de los primeros errores que conviene corregir tiene que ver, precisamente, con su dieta.
Qué comen realmente los monos en libertad
Según la Enciclopedia Britannica, la mayoría de los monos viven en regiones tropicales y subtropicales y presentan dietas muy variadas. En general, son animales omnívoros: comen frutas, hojas, flores, semillas y nueces, pero también insectos, huevos y pequeños vertebrados cuando la oportunidad lo permite.
La alimentación depende mucho de la especie, el tamaño corporal y el momento del día en que están activos. Los monos más pequeños y nocturnos suelen consumir más insectos, mientras que las especies diurnas y de mayor tamaño incorporan más vegetación y frutos. Algunas, como los monos capuchinos, pueden llegar a alimentarse de decenas de especies vegetales distintas dentro de un mismo territorio.

¿Y las bananas? Sí, pero no como imaginamos
La respuesta corta es sí: algunos monos comen bananas en la naturaleza. Pero la clave está en el matiz. Las bananas silvestres no son iguales a las que consumimos los humanos. Tal y como explica BBC Wildlife, las variedades silvestres suelen ser más pequeñas, duras, fibrosas y mucho menos dulces, con semillas grandes y una composición nutricional muy distinta.
Las bananas comerciales actuales han sido seleccionadas durante siglos para ser más blandas, azucaradas y calóricas. Ese perfil energético, ideal para el consumo humano, no resulta adecuado para los monos de forma habitual.
Por qué las bananas comerciales no son buenas para ellos
Un artículo de The Guardian recogía ya en 2014 la advertencia de expertos en conservación: ofrecer bananas comerciales a los monos, especialmente en cautividad, puede causar problemas dentales, obesidad y trastornos metabólicos similares a la diabetes.
La primatóloga Amy Plowman lo resumió con una comparación muy clara: para los monos, comer bananas modernas es como para los humanos abusar del pastel y el chocolate. Por ese motivo, muchos zoológicos han reducido o eliminado esta fruta de la dieta habitual de los primates, sustituyéndola por alimentos más cercanos a los que encontrarían en la naturaleza.
Monos en libertad disfrutando una de las comidas que más les gusta… pic.twitter.com/6OzxYgGXDO
— El Club del Arte 🎨📷📚🖼🕍🎼 (@Arteymas_) July 14, 2025
Un mito cómodo, pero incompleto
En libertad, los monos pueden comer bananas silvestres cuando están disponibles, pero no dependen de ellas ni forman la base de su dieta. Su alimentación es diversa, oportunista y estrechamente ligada al ecosistema en el que viven.
La imagen del mono y la banana no es del todo falsa, pero sí simplista. Y como ocurre con muchos clichés sobre la naturaleza, entender la realidad es el primer paso para respetarla y protegerla mejor.
Fuente: National Geographic.