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Ciencia

Descubren en China un extraño dinosaurio con enormes garras y una boca llena de diminutos dientes

Un esqueleto excepcionalmente completo de Kayrasaurus changliensis, procedente de la Biota de Jehol, revela una peculiar combinación anatómica en un terizinosaurio que vivió hace unos 125 millones de años.
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Hace aproximadamente 125 millones de años, durante el Cretácico Inferior, el actual noreste de China albergaba uno de los ecosistemas más extraordinarios conocidos por la paleontología. La Biota de Jehol, famosa por la excepcional conservación de sus fósiles, acaba de sumar un nuevo y peculiar dinosaurio.

Un equipo internacional de paleontólogos describió un ejemplar de Kayrasaurus changliensis recuperado en la provincia china de Liaoning. El animal pertenecía al grupo de los terizinosaurios y presentaba una combinación difícil de pasar por alto: grandes garras curvadas en las extremidades delanteras y una mandíbula repleta de dientes sorprendentemente pequeños.

El fósil destaca además por su grado de conservación, ya que mantiene buena parte del esqueleto y permite reconstruir con considerable detalle la anatomía del animal.

Un esqueleto excepcionalmente completo

El ejemplar fue recuperado en la localidad de Daabangou. Aunque faltan las extremidades posteriores y algunos elementos menores, conserva buena parte del cráneo y la mandíbula, la columna vertebral y los miembros delanteros.

A partir de estos restos, los investigadores estimaron que el dinosaurio alcanzaba aproximadamente 3,6 metros de longitud.

Su masa corporal resulta más difícil de establecer con precisión. Las estimaciones propuestas se sitúan entre 117 y 274 kilogramos, un intervalo amplio que refleja las dificultades de reconstruir el peso de un animal extinto a partir de un único ejemplar incompleto.

Descubren en China un extraño dinosaurio con enormes garras y una boca llena de diminutos dientes
© Dinosaur Discovery -Youtube.

Grandes garras, pero dientes diminutos

La característica más llamativa aparece al comparar las extremidades anteriores con la boca.

Como otros terizinosaurios, Kayrasaurus tenía garras grandes, robustas y fuertemente curvadas. Los investigadores también identificaron características anatómicas particulares en sus dedos que ayudan a distinguirlo de otros miembros del grupo.

Sin embargo, su dentición ofrece una imagen completamente diferente.

Los dientes eran muy pequeños y estaban densamente agrupados. Los autores contabilizaron más de 32 posiciones dentales en el maxilar y más de 45 en el dentario, con una densidad aproximada de entre 3,5 y 4 dientes por centímetro.

Esta combinación ayuda a entender la enorme diversidad anatómica que alcanzaron los terizinosaurios durante su evolución.

Las garras no significan necesariamente que cazara grandes presas

El aspecto de sus extremidades puede resultar intimidante, pero unas grandes garras no bastan para interpretar a Kayrasaurus como un depredador especializado.

Los terizinosaurios forman parte de los dinosaurios terópodos, el gran linaje que también incluye a numerosos dinosaurios carnívoros. Sin embargo, a lo largo de su evolución desarrollaron anatomías muy particulares y se los relaciona con dietas que incluían una importante proporción de materia vegetal.

Por eso, las enormes garras pudieron cumplir diferentes funciones, desde manipular vegetación hasta defensa, y su función concreta debe evaluarse junto con el resto de la anatomía.

La combinación de una dentición formada por numerosos dientes pequeños y unas extremidades anteriores extraordinariamente desarrolladas convierte al nuevo ejemplar en una pieza especialmente interesante para reconstruir cómo evolucionó este grupo.

Un dinosaurio de movimientos probablemente lentos

Las proporciones corporales también ofrecen pistas sobre su estilo de vida.

El animal no parece haber estado especialmente adaptado para correr a gran velocidad. Su constitución encaja mejor con un dinosaurio de movimientos relativamente lentos, algo coherente con la peculiar anatomía que desarrollaron distintos miembros de Therizinosauria.

El nuevo fósil permite además comparar estas características con las de otros terizinosaurios conocidos y estudiar cuándo aparecieron algunos de sus rasgos más especializados.

Su cráneo puede estudiarse desde cualquier parte del mundo

El descubrimiento tiene otra particularidad importante: parte de los datos utilizados por los investigadores se encuentran disponibles públicamente.

El equipo realizó una microtomografía computarizada del cráneo y la mandíbula, generando información tridimensional de estructuras que resulta difícil estudiar únicamente observando la superficie del fósil.

Los datos fueron publicados en Morphosource, lo que permite que otros especialistas puedan examinarlos y realizar nuevos análisis sin necesidad de acceder físicamente al ejemplar.

Así, Kayrasaurus changliensis no solo aporta otro dinosaurio a la extraordinaria diversidad de la Biota de Jehol. Su esqueleto excepcionalmente conservado ofrece una nueva oportunidad para entender cómo los terizinosaurios desarrollaron una de las combinaciones anatómicas más extrañas entre los dinosaurios terópodos.

 

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