Un descubrimiento arqueológico en Sudáfrica está cambiando lo que se sabía sobre las técnicas artísticas utilizadas por antiguas poblaciones de la región. Dos pequeñas figuras humanas, de apenas nueve centímetros de altura, podrían representar el primer ejemplo conocido de pintura rupestre realizada mediante plantillas en el sur del continente africano.
Las imágenes fueron identificadas en el refugio rocoso de La Rochelle, situado cerca de Carolina, en la provincia de Mpumalanga.
El hallazgo fue estudiado por David Pearce, investigador de la Universidad de Witwatersrand, y Kiah Johnson, arqueóloga de la Universidad de Cambridge.
Sus resultados, publicados en la revista South African Archaeological Bulletin, revelan un procedimiento artístico diferente al utilizado tradicionalmente en las pinturas rupestres de la región.
Dos figuras humanas que permanecieron ocultas durante décadas
El refugio de La Rochelle tiene aproximadamente 30 metros de longitud y contiene numerosas representaciones rupestres.
En sus paredes aparecen antílopes, figuras humanas y criaturas con características que combinan elementos humanos y animales.
El lugar ya había sido estudiado en 1995 y nuevamente en 2020. Sin embargo, las dos pequeñas siluetas pasaron inadvertidas debido al deterioro de los pigmentos. A diferencia de otras pinturas, sus formas no están dibujadas directamente sobre la piedra.
Las figuras aparecen como espacios sin pintar, rodeados por pigmento rojo distribuido de manera irregular. Para estudiar los detalles, los arqueólogos utilizaron DStretch, un programa informático que permite intensificar digitalmente colores difíciles de distinguir a simple vista.
El procesamiento reveló características que apuntan a una técnica artística inesperada.
La técnica que sorprendió a los arqueólogos
Los investigadores consideran que las figuras pudieron realizarse mediante estarcido, un procedimiento que utiliza una plantilla para generar imágenes.
El artista habría colocado sobre la roca un molde con forma humana y posteriormente proyectado pigmento líquido alrededor. Al retirar la plantilla, quedaba una silueta sin pintar, rodeada por el color aplicado. La principal evidencia es la distribución del pigmento: la pintura aparece concentrada entre las figuras y disminuye hacia los extremos, donde se observan pequeñas salpicaduras.
Aunque existen numerosos ejemplos de estarcido en Europa, Asia y Australia, esta técnica no había sido documentada anteriormente en el arte rupestre del sur de África.
Archaeologists have discovered Southern Africa’s first known stenciled rock art!
Two mysterious human-like figures found in a South African rock shelter reveal a rare technique involving handmade templates. pic.twitter.com/sYFM9YBJo9— Tom Marvolo Riddle (@tom_riddle2025) October 26, 2026
¿Qué materiales utilizaron para crear las figuras?
Uno de los principales misterios es cómo fueron fabricadas las plantillas.
Los arqueólogos plantean varias posibilidades, entre ellas cera de abeja, arcilla, madera, cuero o hueso.
Sin embargo, ningún molde fue encontrado, por lo que todavía no es posible determinar qué material utilizaron sus creadores.
Tampoco se conoce la antigüedad exacta de las pinturas ni la identidad de quienes las realizaron. La ausencia de superposiciones con otras representaciones dificulta establecer una cronología relativa. Su posible relación con actividades rituales también continúa siendo una hipótesis sin confirmar.
Un descubrimiento que podría revelar una tradición artística desconocida
Los investigadores consideran que las figuras podrían ser parte de una práctica más extendida que todavía no ha sido identificada.
La erosión provocada por el viento, la lluvia y la exposición solar pudo haber eliminado otras pinturas similares.
También existe la posibilidad de que esta técnica se utilizara sobre materiales perecederos, como vestimentas, cuerpos u objetos, que no se conservaron hasta nuestros días. Por ahora, las dos figuras de La Rochelle constituyen un ejemplo singular.
Su descubrimiento demuestra que incluso los yacimientos estudiados durante décadas todavía pueden esconder evidencias capaces de ampliar nuestro conocimiento sobre la creatividad y las expresiones artísticas del pasado.