Cuando pensamos en robots, solemos pensar en brazos rígidos y articulaciones de metal, pero esa estructura no siempre es la más deseable. Un grupo de investigadores de la Universidad de Iowa lo he demostrado fabricando unos microtentáculos tan delicados que son capaces de sujetar una hormiga sin dañarla.

La longitud de este microtentáculo es de menos de 8 milímetros y se trata, en esencia, de un tubo hueco confeccionado en un material llamado Polidimetilsiloxano (PDMS) y lleno de aire. Al extraer el aire mediante un dispositivo, el tubo se enrosca sujetando cualquier objeto como un tentáculo.

El invento parece simple, pero el PDMS es extremadamente complejo de manipular debido a que su consistencia antes de formarse es líquida. Aparte de fabricar el tubo, sus creadores tuvieron que probar decenas de diseños antes de dar con uno que se curvara en el ángulo y forma deseados.

El prototipo, cuyas características acaban de ser explicadas en Nature, es cientos de veces más pequeño que otros tentáculos robóticos que ya existen. La microrrobótica es solo una de las corrientes que más está avanzando últimamente. La otra es lo que se conoce como robótica suave o robótica blanda. Su objetivo es diseñar apéndices capaces de sujetar objetos con firmeza pero sin dañarlos.

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En el caso de estos tentáculos, aplican una fuerza de solo un micronewton. Es miles de veces menos de la fuerza que ejercen nuestros párpados al moverse, pero más que suficiente como para sujetar inmóvil a una hormiga o examinar diminutos huevos de insecto sin dañarlos. El dispositivo tiene un prometedor futuro no solo de cara a la microbiología, sino también en aplicaciones de microcirugía. [Nature vía Popular Mechanics]

Fotos: Jaeyoun Kim / Universidad de Iowa

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