La exploración espacial se adentra en un nuevo capítulo con Dragonfly, un dron diseñado para surcar los cielos de Titán. Pese a años de obstáculos presupuestarios y técnicos, la misión ha logrado superar un momento crítico y se encamina con paso firme hacia su lanzamiento, prometiendo desvelar los secretos de una de las lunas más enigmáticas del sistema solar.
Dragonfly supera una fase crucial y se acerca a su construcción

El 24 de abril de 2025, la NASA anunció que Dragonfly completó exitosamente su Revisión Crítica de Diseño (CDR), un paso vital que confirma que el proyecto puede avanzar hacia la fase de construcción. Este dron de ocho rotores, alimentado por un generador de radioisótopos (MMRTG) a base de plutonio-238, será el primer vehículo en volar sobre la superficie de Titán.
Desde su presentación en 2017 y aprobación en 2019 como parte del programa New Frontiers, Dragonfly ha enfrentado sucesivos retrasos: primero de 2025 a 2026, luego a 2027, y finalmente a julio de 2028. También ha visto dispararse su presupuesto de 2200 a más de 3500 millones de dólares, acercándose al rango de una misión Flagship, lo que puso en duda su continuidad en varias ocasiones.
Un arsenal científico para estudiar Titán

Dragonfly no será solo un logro de ingeniería, sino también un laboratorio volante. Según informa el blog Eureka, entre sus instrumentos destacan la cámara DragonCam, la estación meteorológica DraGMet desarrollada con la colaboración de JAXA, y el espectrómetro de rayos gamma DraGNS, que analizará la composición del terreno.
Especial atención merecen el taladro DrACO y el espectrómetro de masas DraMS, diseñados para identificar moléculas orgánicas complejas. El frío extremo de Titán, con temperaturas de –180 ºC, ha planteado enormes desafíos técnicos para desarrollar mecanismos que no comprometan el calor interno de la nave ni su funcionamiento en condiciones tan extremas.
El viaje hacia Titán y las dos horas de terror

Dragonfly despegará a bordo de un cohete Falcon Heavy de SpaceX entre el 5 y el 25 de julio de 2028, tras un contrato de lanzamiento valuado en 257 millones de dólares. El dron tardará seis años y medio en alcanzar Saturno, utilizando una maniobra de asistencia gravitatoria alrededor de la Tierra.
La entrada en la densa atmósfera de Titán será una de las maniobras más complejas jamás intentadas: desde los 1270 kilómetros de altitud, la nave enfrentará un descenso de 137 minutos antes de liberar sus paracaídas y encender sus rotores. En lugar de los tradicionales “siete minutos de terror” de Marte, Dragonfly vivirá “dos horas de terror” en un proceso lento y controlado que culminará en el primer vuelo sobre la superficie de una luna del sistema solar.