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Ciencia

El CERN ha gastado miles de millones intentando descifrar los secretos del universo. Ahora ha calculado cuánto gana la sociedad y el resultado sorprende

El CERN ha calculado el impacto económico de su nuevo acelerador de partículas y los resultados desafían la idea de que investigar el universo es demasiado caro. La mayor ganancia ni siquiera viene de sus descubrimientos.
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Construir una máquina de 27 kilómetros de circunferencia para hacer chocar partículas subatómicas puede parecer una de las inversiones más difíciles de justificar económicamente. No produce automóviles, no fabrica teléfonos y tampoco garantiza que sus experimentos terminen descubriendo una nueva partícula. Sin embargo, el CERN acaba de poner cifras a una pregunta que acompaña desde hace décadas a la investigación científica: ¿cuánto devuelve realmente a la sociedad el dinero que se destina a estudiar el universo?

La respuesta es sorprendente. Un análisis económico del proyecto High-Luminosity Large Hadron Collider (HL-LHC), la gran actualización del acelerador europeo, estima que cada franco suizo invertido podría generar aproximadamente 1,8 francos de beneficios sociales.

Lo más interesante es que el cálculo ni siquiera incluye el valor de los posibles descubrimientos científicos. La mayor parte del retorno procede de algo mucho más cotidiano: las personas que se forman en el centro y las tecnologías que terminan aprovechando otras industrias.

El CERN simuló 50.000 futuros posibles y encontró un resultado inesperado

El CERN ha gastado miles de millones intentando descifrar los secretos del universo. Ahora ha calculado cuánto gana la sociedad y el resultado sorprende
Los nuevos componentes del HL-LHC permitirán aumentar la cantidad de colisiones registradas y mejorar las mediciones de los experimentos. La modernización incluye tecnologías superconductoras y sistemas de precisión extrema. © CERN.

El HL-LHC es una actualización del Gran Colisionador de Hadrones destinada a multiplicar la cantidad de datos que pueden obtener los experimentos. No busca construir un acelerador completamente nuevo, sino mejorar sus componentes para incrementar la frecuencia de colisiones útiles y estudiar fenómenos extremadamente raros.

Entre sus objetivos científicos están investigar con mayor precisión el bosón de Higgs y buscar señales de procesos físicos que todavía no encajan completamente en el Modelo Estándar. Pero el análisis económico publicado en Applied Economics plantea otra cuestión: qué beneficios adicionales genera actualizar el acelerador frente a mantenerlo funcionando sin esas mejoras.

Para responderla, los investigadores desarrollaron un modelo con 15 parámetros sujetos a incertidumbre y realizaron 50.000 simulaciones mediante el método de Montecarlo. El resultado fue favorable en el 94% de los escenarios. Según explicó el CERN en septiembre de 2026, incluso sin contabilizar descubrimientos científicos futuros, los beneficios esperados se acercan al doble del coste incremental del proyecto.

El mayor beneficio del acelerador no está en sus máquinas, sino en quienes aprenden a construirlas

El CERN ha gastado miles de millones intentando descifrar los secretos del universo. Ahora ha calculado cuánto gana la sociedad y el resultado sorprende
Técnicos del CERN preparan componentes de precisión para las cavidades superconductoras del HL-LHC. El desarrollo de estas tecnologías también contribuye a formar especialistas y transferir conocimientos a la industria. © CERN.

La distribución de los beneficios revela un aspecto poco conocido de las grandes infraestructuras científicas. Según el análisis del CERN Courier publicado el 17 de septiembre de 2026, el 40,3% del retorno socioeconómico estimado procede de la formación de estudiantes, técnicos y jóvenes investigadores.

Estas personas adquieren competencias avanzadas en ingeniería, programación, electrónica, análisis de datos y resolución de problemas complejos. Cuando posteriormente trabajan en universidades, hospitales o empresas tecnológicas, parte de ese conocimiento se incorpora a otros sectores económicos. Otro 37,7% de los beneficios previstos procede de la innovación de empresas proveedoras y del desarrollo de herramientas informáticas compartidas.

El porcentaje restante corresponde a beneficios culturales, publicaciones científicas y valor social atribuido a la investigación fundamental. La idea es que la tecnología desarrollada para investigar partículas no permanece necesariamente encerrada en el laboratorio. Empresas que fabrican componentes especializados pueden adquirir conocimientos que luego aplican en otros mercados.

Hay descubrimientos que no pueden incluirse en ninguna cuenta de resultados

El CERN ha gastado miles de millones intentando descifrar los secretos del universo. Ahora ha calculado cuánto gana la sociedad y el resultado sorprende
El detector CMS, uno de los grandes experimentos del LHC, durante trabajos de mantenimiento. Sus sistemas permiten estudiar las partículas producidas en las colisiones de protones. © CERN.

Una de las decisiones más importantes del estudio fue excluir deliberadamente el valor económico de los futuros descubrimientos. Nadie sabe si el HL-LHC encontrará nuevas partículas, aportará indicios sobre la materia oscura o permitirá resolver alguna de las grandes incógnitas de la física. Esa incertidumbre no significa que la investigación carezca de valor. Significa que asignarle una cifra económica anticipada sería especulativo.

El CERN recuerda en su análisis institucional que muchas aplicaciones de la ciencia fundamental fueron imposibles de prever cuando se realizaron los descubrimientos originales. La tomografía por emisión de positrones, por ejemplo, utiliza fenómenos relacionados con la antimateria, mientras que la World Wide Web nació como una herramienta para compartir información entre investigadores.

También es importante interpretar correctamente la estimación económica. El 94% no representa una garantía de rentabilidad, sino la proporción de simulaciones que arrojaron resultados positivos bajo los supuestos del modelo. Tampoco significa que el CERN recupere ese dinero directamente mediante ingresos comerciales.

Los beneficios se distribuyen entre trabajadores, empresas, instituciones y la sociedad durante varias décadas. El HL-LHC comenzará una nueva etapa de investigación después de completar su modernización, prevista hacia finales de esta década. Su verdadera contribución científica todavía está por descubrirse. Pero las estimaciones económicas ya apuntan a una conclusión relevante: incluso antes de encontrar nuevas respuestas sobre el universo, construir los instrumentos necesarios para buscarlas puede generar conocimientos, capacidades industriales y oportunidades cuyo valor trasciende ampliamente las paredes de un laboratorio.

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