Saltar al contenido
Ciencia

El deshielo del Ártico está liberando metano atrapado desde hace millones de años

Debajo de algunos glaciares del Ártico existe metano geológico que llevaba millones de años encerrado entre las rocas. Un nuevo estudio en Svalbard ha descubierto cómo el agua del deshielo puede alcanzar esas reservas, arrastrar el gas hasta los ríos y facilitar finalmente su llegada a la atmósfera.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El hielo estaba funcionando como una enorme tapa

El retroceso de los glaciares no solo transforma el paisaje. También puede abrir vías hacia materiales que permanecían aislados bajo el hielo desde muchísimo antes de la aparición de nuestra especie.

Investigadores analizaron 148 muestras de agua procedentes de 19 glaciares de Svalbard, en el Ártico noruego, y encontraron que todos los ríos estudiados contenían más metano del que tendrían si estuvieran simplemente en equilibrio con la atmósfera.

En los casos más extremos, la concentración alcanzó 425 veces ese nivel de equilibrio. Pero la gran pregunta era de dónde procedía todo ese gas.

El agua de deshielo llega hasta rocas cargadas de metano

Aunque un glaciar parezca una enorme masa compacta, durante los meses cálidos el agua superficial puede introducirse por grietas y conductos hasta alcanzar su base.

Allí entra en contacto con las rocas.

Los análisis de isótopos de carbono y la presencia de gases como etano y propano indican que gran parte del metano encontrado es termogénico, es decir, procede de materia orgánica transformada dentro de las rocas mediante presión y temperatura durante millones de años.

El agua actúa entonces como una especie de sistema de transporte: entra bajo el hielo, entra en contacto con el subsuelo y termina llevando el metano hacia los ríos que salen del glaciar.

El deshielo del Ártico está liberando metano atrapado desde hace millones de años
© Magnific

Pero no todos los glaciares liberan la misma cantidad

Aquí aparece uno de los hallazgos más interesantes.

Los investigadores descubrieron que no basta con que exista metano bajo el hielo. Deben coincidir dos condiciones.

La primera es una geología adecuada, especialmente formaciones ricas en materia orgánica y esquistos. La segunda es que la base del glaciar esté suficientemente templada y descongelada como para permitir la circulación del agua. Cuando el hielo permanece congelado contra la roca, la conexión hidráulica disminuye y el metano tiene muchas más dificultades para escapar.

Por eso, los mayores flujos aparecieron precisamente donde coincidían rocas ricas en carbono y lechos glaciares húmedos y activos.

Entre 182 y 368 toneladas al año solo en los ríos

Al extrapolar sus mediciones al conjunto de los glaciares de Svalbard que terminan sobre tierra, los investigadores obtuvieron estimaciones de entre 182 y 368 toneladas de metano transportadas anualmente por los ríos de deshielo.

No todo ese metano necesariamente llega intacto a la atmósfera: una parte puede ser consumida por microorganismos durante el recorrido. Sin embargo, los investigadores consideran que, en estos ríos poco profundos, la liberación hacia el aire probablemente supera ampliamente esa oxidación.

Además, existe otra vía potencialmente mayor. Estudios anteriores estimaron que los manantiales de aguas subterráneas situados frente a los glaciares podrían liberar hasta unas 2.310 toneladas anuales en Svalbard.

El deshielo del Ártico está liberando metano atrapado desde hace millones de años
© Magnific

Un posible problema mucho más allá de Svalbard

Los autores advierten que este mecanismo podría existir en otras regiones donde los glaciares cubren terrenos ricos en hidrocarburos y materia orgánica, incluyendo zonas de Rusia ártica, Canadá, Groenlandia y la Antártida.

Eso no significa que el deshielo vaya a liberar automáticamente cantidades gigantescas de metano en todos los glaciares. De hecho, algunos pueden enfriarse en su base a medida que se hacen más pequeños, reduciendo estas fugas.

Pero el descubrimiento añade una pieza nueva al problema climático: para saber qué puede liberar un glaciar al desaparecer, no basta con observar cuánto hielo pierde. También hay que saber qué lleva millones de años escondido debajo.

 

 

Fuente: Infobae.

Compartir esta historia

Artículos relacionados