Saltar al contenido
Ciencia

Por qué tu gato puede sufrir más de lo que parece durante el verano

Los gatos suelen buscar lugares cálidos y pasar horas tomando el sol, pero eso no significa que sean inmunes a las altas temperaturas. El jadeo, la debilidad, la confusión o los vómitos pueden indicar un golpe de calor, una situación que requiere actuar rápidamente y consultar con un veterinario.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Ver a un gato tumbado junto a una ventana soleada puede hacer pensar que soporta perfectamente las altas temperaturas. Sin embargo, aunque estos animales suelen disfrutar del calor, también pueden sufrir sobrecalentamiento, deshidratación e incluso golpes de calor cuando las condiciones se vuelven extremas.

Los animales mayores, aquellos con problemas de salud y los que no tienen acceso a lugares frescos pueden ser especialmente vulnerables.

¿Qué temperatura prefieren los gatos?

Según la veterinaria Sarah Cortright, muchos gatos se sienten cómodos aproximadamente entre los 24 ºC y los 27 ºC.

Cuando sienten demasiado calor, los gatos sanos suelen buscar de manera instintiva lugares más frescos, sombra o superficies que ayuden a reducir su temperatura corporal.

Una de sus estrategias consiste en tumbarse completamente estirados sobre baldosas, bañeras u otras superficies frías. Mediante este contacto pueden transferir parte del calor de su cuerpo al entorno. El problema aparece cuando esas estrategias dejan de ser suficientes.

El jadeo es una señal de alarma

A diferencia de los perros, los gatos no suelen jadear para regular su temperatura.

Por eso, ver a un gato jadeando puede indicar que está demasiado acalorado.

Ante esta situación, los especialistas recomiendan trasladarlo a un lugar fresco, ofrecerle agua y ayudarlo a reducir progresivamente su temperatura. Si el jadeo no desaparece rápidamente o aparecen otros síntomas, es necesario contactar con un veterinario.

Entre las señales que requieren especial atención se encuentran la debilidad, la desorientación, las encías muy enrojecidas y los vómitos.

Por qué tu gato puede sufrir más de lo que parece durante el verano
© Magnific

Nunca hay que dejar a un gato dentro de un coche

Un vehículo cerrado puede aumentar de temperatura rápidamente incluso cuando el día no parece extremadamente caluroso. Por eso, dejar a un gato dentro de un coche estacionado puede convertirse en una situación potencialmente mortal en cuestión de minutos.

Los gatos que viven en exteriores también presentan un riesgo mayor cuando no disponen de sombra permanente o agua fresca.

En interiores resulta más sencillo controlar el ambiente, siempre que tengan acceso a habitaciones ventiladas y suficiente agua.

Los gatos blancos también pueden sufrir quemaduras solares

El calor no es el único problema del verano.

Los gatos de pelaje claro o blanco pueden sufrir quemaduras solares, especialmente en zonas donde existe menos protección de pelo. Las partes más vulnerables suelen ser las puntas de las orejas, la nariz y el área alrededor de los ojos. Enrojecimiento, dolor, hinchazón, ampollas o sangrado pueden ser señales de daño provocado por el Sol.

Por qué tu gato puede sufrir más de lo que parece durante el verano
© Magnific

Qué hacer ante un posible golpe de calor

Si el animal continúa mostrando signos de hipertermia después de trasladarlo a un lugar fresco, debe recibir atención veterinaria. El tratamiento puede incluir la administración de líquidos intravenosos para combatir la deshidratación y ayudar a reducir la temperatura corporal.

Dependiendo de la gravedad del episodio, el veterinario también puede realizar pruebas para comprobar si se han producido daños en órganos internos.

En algunos casos, el gato tendrá que permanecer hospitalizado hasta recuperar la estabilidad.

El golpe de calor puede dejar secuelas graves

Un episodio grave de sobrecalentamiento puede tener consecuencias que van mucho más allá del malestar temporal. Según los especialistas citados, pueden producirse alteraciones en la coagulación de la sangre y lesiones en distintos órganos.

Los riñones y el cerebro son especialmente vulnerables. La combinación de hipertermia y deshidratación puede provocar insuficiencia renal, alteraciones neurológicas e incluso convulsiones. Por eso, aunque muchos gatos parecen auténticos amantes del calor, su comportamiento no debe confundirse con resistencia ilimitada.

Si comienza a jadear, se muestra débil, desorientado o presenta vómitos, el calor ya puede haber dejado de ser simplemente incómodo para convertirse en una urgencia veterinaria.

Compartir esta historia

Artículos relacionados