¿Los cuervos tienen orejas? La respuesta a esa pregunta es sí, pero los que nunca las han visto probablemente no imaginan lo grandes que son. Los cuervos, como el resto de aves, son perfectamente capaces de oír, y de hecho tienen muy buen oído. Eso sí, sus orejas son un espectáculo completamente inesperado.

Si nunca le has visto las orejas a un cuervo, a una gallina o a otra ave es porque no tienen pabellones auditivos externos tan grandes como los de la mayor parte de mamíferos. Su oreja es poco más que un gran agujero en el cráneo que normalmente queda oculto bajo el plumaje. Una cuidadora de aves llamada Olly Peckar publicó un vídeo en el que acaricia las plumas a un cuervo y aprovecha para levantar las que cubren el oído.

Durante mucho tiempo, los biólogos se han preguntado como son capaces las aves de posicionar el origen del sonido si no tienen pabellones auditivos. La respuesta parece estar en su cóclea (parte del canal auditivo interno) que es recta en lugar de en espiral como la nuestra, y la forma de su cráneo, que es ovalada. Los patos, las gallinas o los cuervos aprovechan esa forma para percibir los sonidos a diferente volumen tal y como nosotros lo hacemos en nuestros pabellones auditivos. Así son capaces de posicionar fuentes de sonido incluso por encima o por debajo de ellos cuando vuelan.

Si la oreja de un cuervo te ha causado impacto, te encantará saber que las de los búhos (arriba) son aún mayores. De hechos son tan grandes que en algunas especies es posible ver la parte posterior de los ojos del animal a través de su cavernoso canal auditivo. [vía Science Alert]