El sonido de los secadores no solo es molesto, también puede dañar los oídos de los más pequeños.
Foto: Mark Von Holden (AP Images for Dyson)

Los secadores de manos se han convertido en objetos cotidianos hoy en día. En ciertos casos, algunos secadores pueden ser especialmente ruidosos, algo que se ha considerado molesto, pero poco más. No obstante, es posible que el sonido de los secadores de manos sea dañino para los oídos de los niños.

Nora Keegan, una niña de 13 años de Calgary, Canadá, realizó un experimento con los secadores de manos en su país después de una experiencia personal inquietante. Según Keegan, cuando tenía 9 años se dio cuenta de que a veces escuchaba un zumbido en los oídos después de utilizar los aparatos. No era la única.

“También me di cuenta de que otros niños no querían usar los secadores de manos”, le comentó Keegan al medio NPR. “Se tapaban los oídos”.

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Por lo tanto, Keegan decidió realizar un experimento para saber lo que ocurría y si había una conexión entre el sonido y la reacción de los niños. La joven llevó a cabo su estudio desde 2015 hasta 2017 en 40 baños públicos en Alberta, Canadá. Para medir el sonido de los secadores, utilizó un medidor de decibelios profesional y registró el sonido desde diferentes distancias y alturas, específicamente la altura promedia de un hombre adulto, la altura promedia de una mujer adulta y la altura promedia de un niño de 3 años.

Keegan realizó 880 medidas de sonido de 23 modelos de secadores de manos a lo largo de dos años.

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“Los secadores de manos son muy, muy ruidosos. [Esto es] especialmente cierto para los niños, porque están más cerca de donde sale el aire”, afirmó la joven científica.

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Tras medir el sonido de los secadores, Keegan descubrió que los secadores de la marca Xlerator y dos modelos de la marca Dyson Airblade suponían un riesgo a la audición de los niños. El experimento de Keegan encontró que el sonido de estos secadores excedía los 100 decibelios, un volumen que otros estudios han confirmado que puede provocar “problemas de aprendizaje, problemas de atención o la rotura del tímpano”.

La Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos recomienda que los niños usen protección auditiva para sonidos más altos de 85 decibelios. En la investigación de Keegan, todos los modelos menos uno produjeron un sonido más alto que 85 decibelios pero menos que 90 decibelios.

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Keegan comenta que el sonido más alto fue de un secador Dyson Airblade, que produjo ruido a 121 decibelios. Además, su estudio encontró que varios modelos de secadores sonaban más alto cuando se medían desde la altura de los niños en comparación de cuando se medían desde la altura de los adultos. Curiosamente, muchas de sus medidas fueron más altas de las que publican los fabricantes.

Los hallazgos de Keegan fueron publicados en el diario canadiense Pediatrics & Child Health el mes pasado.

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La investigación de la joven canadiense ha generado el interés de la empresa Dyson, que fabrica los secadores de mano Dyson Airblade. La empresa le dijo a NPR que uno de sus ingenieros acústicos se reuniría con Keegan para hablar sobre su investigación. Otro fabricante en la investigación de Keegan, Excel Dryer, afirmó que se podía ajustar la temperatura y el volumen de todos sus modelos de alta velocidad y alto rendimiento.

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No obstante, Keegan destacó que su estudio tiene sus limitaciones y que la diferencia entre sus medidas y las de los fabricantes se podría deber a que estos no probaron los secadores en las condiciones real que se encuentran en los baños públicos.

Keegan dice que espera que su estudio anime a otros investigadores a profundizar en el tema y que el gobierno de Canadá regule los niveles de sonidos de los secadores de manos, algo que ya hacen para los sonidos de los juguetes.

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[NPR y CNN]