En 1855, cuando detectar un planeta alrededor de otra estrella parecía prácticamente imposible, el astrónomo británico William Stephen Jacob observó algo extraño en 70 Ophiuchi.
El sistema, situado a unos 16 años luz de la Tierra, está formado por dos estrellas que orbitan alrededor de un centro de masas común. Jacob detectó irregularidades en sus movimientos y propuso una explicación sorprendente: podía existir un tercer cuerpo ejerciendo influencia gravitatoria.
Aquella hipótesis convirtió a 70 Ophiuchi en el primer sistema asociado formalmente con un candidato a exoplaneta. El problema es que ese planeta nunca llegó a confirmarse.
Un misterio que sobrevivió durante más de un siglo
Durante las décadas siguientes aparecieron nuevas propuestas de compañeros invisibles alrededor de las estrellas.
Algunas fueron descartadas porque sus órbitas serían inestables. Otras perdieron fuerza a medida que mejoraron las observaciones.
Pero quedaba una posibilidad abierta: que realmente existiera un planeta gigante oculto en el sistema. Un nuevo trabajo dirigido por investigadores de la Universidad de Michigan reunió más de un siglo de datos y añadió observaciones modernas realizadas con el telescopio Magellan Clay de 6,5 metros, en Chile, y el Harlan J. Smith de 2,7 metros, en Texas.
هل يمكن أن يوجد كوكب شبيه بالأرض بالقرب منا يدور حول نجمين؟
أعلن باحثون من جامعة كاليفورنيا في ريفرسايد في التاسع والعشرين من سبتمبر 2026 أنهم نمّذجوا منظومة نجمية ثنائية مجاورة ووجدوا أنها قد تستضيف كوكباً بحجم الأرض في مدار ضمن النطاق الصالح للحياة. ونُشرت نتائج الدراسة… pic.twitter.com/JW4GiLhKuq
— مركز الفلك الدولي (@AstronomyCenter) October 2, 2026
La estrella estaba imitando la señal de un planeta
Uno de los problemas más difíciles en la búsqueda de exoplanetas es que las propias estrellas pueden generar señales engañosas.
Los astrónomos utilizan, entre otras técnicas, la velocidad radial: estudian pequeños movimientos de una estrella hacia nosotros y alejándose de nosotros que podrían revelar el tirón gravitatorio de un planeta.
En 70 Ophiuchi existía precisamente una señal de este tipo.
El nuevo análisis concluye que esas variaciones se explican mejor por cambios en la superficie de las estrellas y por su actividad, no por la presencia de un planeta gigante. Los investigadores lo describen como un ejemplo de cómo la actividad estelar puede imitar las señales que normalmente se atribuirían a un mundo en órbita.
No significa que 70 Ophiuchi esté vacío
El resultado pone límites bastante estrictos.
El equipo descartó planetas con una masa igual o superior a la de Júpiter dentro de unas cinco unidades astronómicas de 70 Ophiuchi A y dentro de aproximadamente media unidad astronómica de 70 Ophiuchi B. Una unidad astronómica equivale a la distancia media entre la Tierra y el Sol.
Pero eso no elimina todos los planetas posibles.
La búsqueda no estaba diseñada para detectar mundos significativamente más pequeños. Según los investigadores, planetas del tamaño de Saturno o inferiores todavía podrían existir, incluso dentro de las zonas habitables de las dos estrellas.
🚨JUST IN: A HUGE EXOPLANET SEARCH JUST GOT MORE INTERESTING
Astronomers studied the nearby binary star system 70 Ophiuchi AB using a century of observations. They didn't confirm giant planets, but that will help future searches for smaller, potentially rocky planets. pic.twitter.com/EYEvjDhb3c
— The MARTIAN 🚀 (@ab_ray10) September 30, 2026
Un error de 1855 que sigue siendo útil
La historia de 70 Ophiuchi no termina con la desaparición de aquel supuesto planeta gigante.
Al contrario, el sistema se ha convertido en un laboratorio extraordinariamente bien estudiado para futuras misiones dedicadas a buscar mundos rocosos alrededor de estrellas binarias.
El primer candidato a exoplaneta de la astronomía terminó siendo una falsa alarma. Pero 171 años después, 70 Ophiuchi todavía podría esconder planetas que William Stephen Jacob nunca tuvo instrumentos capaces de detectar.