En 2011, el Ayuntamiento de Redditch, en Inglaterra, anunció una propuesta que desató una enorme polémica: aprovechar el calor producido por un crematorio cercano para mantener caliente el agua de una piscina municipal.
La iniciativa generó críticas por sus implicaciones éticas, pero los responsables explicaron que no se trataba de utilizar directamente los restos humanos, sino de recuperar la energía térmica que normalmente se desperdiciaba durante el funcionamiento de los hornos.
Después de varios años de preparación, el sistema comenzó a funcionar en 2013 y terminó convirtiéndose en un ejemplo de aprovechamiento energético.
Actualmente, el crematorio realiza aproximadamente 1.200 cremaciones anuales y utiliza intercambiadores de calor para recuperar parte de la energía de los gases calientes. Esa energía se transfiere a un circuito de agua que recorre unos 200 metros bajo tierra hasta llegar al centro recreativo.
El resultado ha permitido ahorrar decenas de miles de dólares anuales en combustible.
Cómo funciona esta tecnología que transforma calor residual en calefacción
Los crematorios necesitan temperaturas elevadas para funcionar correctamente, lo que genera cantidades importantes de energía térmica.
Tradicionalmente, gran parte de ese calor termina liberándose a la atmósfera.
Sin embargo, mediante intercambiadores térmicos es posible capturar una parte de esa energía y transferirla a sistemas de calefacción o circuitos de agua caliente. El procedimiento permite aprovechar calor que ya se produjo durante la cremación, aunque no elimina las emisiones asociadas al proceso.
La tecnología tampoco requiere trasladar materiales procedentes de la cremación hacia otros edificios: únicamente se transfiere energía mediante instalaciones cerradas.
Escocia y Finlandia también apuestan por recuperar esta energía
El proyecto británico no es un caso aislado.
En Aberdeen, Escocia, se desarrolla un sistema que utilizará calor residual de un crematorio para abastecer parcialmente una escuela.
Las estimaciones indican que proporcionará algo menos de un gigavatio-hora de energía térmica anual, suficiente para cubrir aproximadamente la mitad de sus necesidades de calefacción. La instalación tiene prevista su entrada en funcionamiento completo en febrero de 2027.
Finlandia también prepara una iniciativa similar en Kangasala, donde un crematorio eléctrico cuya apertura está prevista para 2028 se conectará a la red municipal de calefacción. Esta infraestructura distribuye agua caliente a más de 6.500 hogares y permitirá aprovechar parte de la energía residual de las instalaciones funerarias.
Crematoria Are Being Used to Heat Homes and Swimming Pools dlvr.it/TW6yFh in @WIRED pic.twitter.com/M93zDPkyOu
— HealthIT Policy (@HITpol) October 30, 2026
Una alternativa que también plantea dilemas éticos
Aunque sus beneficios energéticos son evidentes, el aprovechamiento del calor de los crematorios continúa generando debates.
Algunas personas consideran que utilizar esta energía representa una forma razonable de reducir el desperdicio, mientras que otras cuestionan sus implicaciones simbólicas y culturales. En Canadá, un complejo funerario de Sainte-Thérèse, Quebec, ya utiliza este sistema para calefaccionar sus instalaciones y mantener las aceras libres de nieve durante el invierno.
Según sus responsables, la tecnología permite evitar aproximadamente 29 toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero cada año.
Cuánto puede ayudar realmente contra el cambio climático
La recuperación de calor no convierte automáticamente a la cremación en una actividad libre de emisiones.
Los hornos convencionales continúan consumiendo combustible y liberando dióxido de carbono.
Además, un estudio publicado en 2024 estimó que aprovechar todo el calor residual de los crematorios del Reino Unido permitiría cubrir alrededor del 1% de las necesidades nacionales de calefacción.
Aunque el porcentaje parece reducido, representa una oportunidad para recuperar energía que actualmente se pierde. La experiencia europea demuestra que incluso procesos difíciles de asociar con la sostenibilidad pueden ofrecer alternativas para mejorar la eficiencia energética.
En algunos lugares, la energía que antes se liberaba sin aprovechar podría terminar calefaccionando escuelas, piscinas y hogares, convirtiendo un residuo térmico en un recurso útil para la comunidad.