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El sarcófago siendo escaneado.
El sarcófago siendo escaneado.
Imagen: Macquarie Medical Imaging.

Durante más de 150 años el sarcófago egipcio de una sacerdotisa había sido exhibido en un museo australiano, y en todo ese tiempo los expertos siempre creyeron que estaba vacío. Arqueólogos y curadores del museo han decidido abrirlo y se han llevado la sorpresa de que contenía una momia y sus vendajes.

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El sarcófago data de hace unos 2500 años y fue adquirida aproximadamente en el año 1860 por Charles Nicholson, entonces canciller de la Universidad de Sídney, Australia. Desde entonces ha formado parte de la exhibición del antiguo Egipto del Museo Nicholson en esta universidad.

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Sin embargo, durante todo este tiempo los responsables del museo han creído que estaba vacío. Según un informe, redactado en el año 1948, el sarcófago no contenía restos humanos, mientras que los registros del museo aseguraban que dentro del ataúd de cedro no habían más que “escombros”.

El año pasado los curadores del museo decidieron abrirlo, y encontraron una momia, aunque en muy mal estado.

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El sarcófago después de ser abierto.
El sarcófago después de ser abierto.
Imagen: Macquarie Medical Imaging.
Los restos humanos encontrados dentro del sarcófago.
Los restos humanos encontrados dentro del sarcófago.
Imagen: Macquarie Medical Imaging.
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El sarcófago había sido escaneado usando láseres, pero debido al estado de los restos humanos la teoría de que solo contenía “escombros” coincidía, especialmente tomando en cuenta que era bastante probable que el hubiese sido víctima de saqueadores de tumbas antes de su llegada al museo.

No obstante, tras abrirlo y estudiar los restos, los curadores del museo lograron identificar el torso, huesos de las piernas, los pies y costillas de la momia, además de vendas y restos de objetos fúnebres. Según declaraciones de Jamie Fraser, investigador principal y curador del museo:

“Fue algo increíblemente asombroso lo que presenciamos [al abrir el sarcófago], uno de esos momentos en los que no puedes evitar respirar profundo y simplemente disfrutar el momento. [...] Nunca en mi vida he excavado una tumba egipcia, pero esto se acerca”.

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El sarcófago perteneció a una sacerdotisa llamada Mer–Neith–ites, y data de aproximadamente el año 600 a.C. Los restos que encontraron en el sarcófago pertenecen a una persona que murió en sus 30 años de edad, aunque hasta ahora no ha sido confirmado que se trate de la sacerdotisa. [vía Washington Post / BBC]

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