El fenómeno El Niño de 1997.
Image: NASA.

El fenómeno climático El Niño, el cual comienza con aguas más cálidas de lo normal en el oriente del Océano Pacífico tropical y altera el clima en todo el mundo, tiene una buena posibilidad de formarse antes de finalizar el año. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), hay un 50% de posibilidades de que las condiciones de El Niño surjan en otoño, y las probabilidades incrementan hasta un 65% para la llegada del invierno.

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La agencia emite estas alertas cuando “las condiciones son favorables para el desarrollo de las condiciones de El Niño o La Niña dentro de los próximos seis meses”. En este momento, los modelos y simulaciones indican que hay una posibilidad de débil a moderada de que aparezca El Niño, aunque todavía es muy pronto para estar completamente seguros.

Lo que sí podemos mencionar es por qué las probabilidades indican que podría producirse un fenómeno El Niño este año. Las temperaturas del océano justo debajo de la superficie son bastante elevadas, el contenido de calor bajo la superficie durante el mes de mayo fue el sexto más cálido registrado en el mes.

Sin embargo, el calor debajo de la superficie no crea un El Niño, es necesario que el agua caliente salga a la superficie. Observar las temperaturas promedio en la superficie del Pacífico tropical revela que las condiciones todavía se mantienen neutrales, pero algunos factores podrían proporcionar una abertura para que el calor de bajo la superficie salga a flote.

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Actualmente el Pacífico es un poco más cálido de lo normal al norte y más frío de lo normal al sur. Este patrón es la fase positiva de lo que se conoce como el Modo Meridional del Pacífico, y es importante porque los vientos alisios, los cuales soplan de este a oeste a lo largo del ecuador, tienden a debilitarse durante esta fase positiva. Esto podría permitir que el agua caliente debajo de la superficie se dirija hacia el este y, con el tiempo, salga la superficie.

Este proceso puede tardar meses, por lo que solo estamos en alerta ante El Niño. Pero si el fenómeno surge podría ser un problema, porque siempre tiene una serie de impactos en el clima del mundo.

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Si El Niño se forma en otoño podría poner fin a la temporada de huracanes. El Niño tiende a incrementar los vientos de nivel superior, los cuales pueden inhibir la formación de huracanes en la cuenca del Atlántico. El fenómeno también generalmente supone más lluvias en el sur de los Estados Unidos, y condiciones más secas en el noroeste durante el invierno.