Imaginar un león caminando libremente por los bosques de Asturias o las montañas de Madrid resulta extraño hoy, pero durante el Pleistoceno estos enormes felinos formaban parte habitual de la fauna de la Península Ibérica. No se trataba exactamente del león africano que conocemos actualmente, sino del león de las cavernas (Panthera spelaea), un linaje diferente que llegó a extenderse por buena parte de Europa y Asia.
Los fósiles recuperados en distintos yacimientos españoles permiten reconstruir parte de aquella historia y muestran que algunos individuos alcanzaban tamaños impresionantes. Uno de los mejores ejemplos apareció en Asturias, donde los investigadores estudiaron los restos de un ejemplar cuya masa corporal fue estimada en aproximadamente 360 kilos.
Un enorme león quedó atrapado en una cueva asturiana
El fósil apareció en la Torca del León, una cavidad situada en Porrúa, en el concejo asturiano de Llanes. Allí se recuperaron numerosas partes del esqueleto, entre ellas buena parte del cráneo, vértebras, costillas y huesos de las extremidades.
El animal habría vivido hace unos 43.000 años y probablemente era un macho. Las dimensiones de sus huesos permitieron estimar que podía rondar los 360 kilos, considerablemente más que la mayoría de los leones actuales, aunque los investigadores advierten que este ejemplar era especialmente grande y que este tipo de reconstrucciones siempre incluye cierto margen de incertidumbre.
Todo apunta a que el felino terminó allí accidentalmente. La cavidad estaba conectada con una sima de unos 16 metros de profundidad que funcionaba como una trampa natural, y los científicos no encontraron evidencias de que sus restos hubieran sido transportados por humanos u otros carnívoros.

Vivía cerca de glaciares, pero rodeado de bosques
Los fósiles permitieron reconstruir algo más que el tamaño del animal. Los restos de pequeños mamíferos encontrados en el mismo entorno indican que hace 43.000 años aquella región estaba cubierta por bosques maduros, húmedos y relativamente templados.
Lo sorprendente es que ese paisaje se encontraba a unos 15 kilómetros de los frentes glaciares de la Cordillera Cantábrica, durante un intervalo climático relativamente cálido dentro de la última Edad de Hielo.
El león tampoco era el único gran depredador de la región: en el mismo conjunto arqueológico aparecieron restos de lobos y leopardos, dibujando un ecosistema muy diferente del que actualmente existe en el norte de España.
Los leones llegaron incluso hasta Granada
Los descubrimientos muestran además que Panthera spelaea no estuvo limitado al norte peninsular. Un estudio publicado en 2024 identificó restos en la cueva de la Carihuela, en Píñar, Granada, datados entre aproximadamente 145.000 y 148.000 años.
Junto con los restos encontrados en el cercano yacimiento de Solana del Zamborino, constituyen algunos de los registros más meridionales de leones de las cavernas conocidos en Europa.
También existen evidencias en la actual Comunidad de Madrid. En Cueva del Camino, en Pinilla del Valle, se documentaron restos correspondientes a depósitos de alrededor de 90.000 años.
Los fósiles dibujan así una Península Ibérica donde grandes felinos convivían con otros depredadores y con diferentes poblaciones humanas. Mucho antes de que el lince ibérico se convirtiera en el gran felino más emblemático del territorio, en España caminaban leones capaces de superar ampliamente los 300 kilos.