Los embalses españoles llegan al final del año hidrológico con una fotografía que, a primera vista, parece difícil de mejorar.
Actualmente almacenan 33.204 hectómetros cúbicos de agua, equivalentes al 59,2 % de su capacidad total. Es una cantidad considerablemente superior a la registrada hace un año y también se encuentra muy por encima de la media de la última década para estas fechas.
El problema aparece cuando se observa cómo se ha llegado hasta aquí.
El pasado 19 de mayo, los embalses españoles almacenaban 47.178 hm³, el 84,2 % de su capacidad. Desde entonces, las reservas han disminuido en 13.974 hm³, aproximadamente una cuarta parte de toda la capacidad de almacenamiento del país.
España lleva meses perdiendo agua
Que los embalses pierdan agua durante el verano no tiene nada de excepcional.
El ciclo hidrológico español suele provocar una acumulación de reservas durante los meses lluviosos de invierno y primavera, seguida por descensos durante el verano debido al aumento del consumo, el regadío, la menor aportación de los ríos y la evaporación.
Lo llamativo en 2026 es la magnitud.
Entre el 19 de mayo y finales de septiembre desaparecieron de los embalses 13.974 hm³. Solo en la última semana registrada, las reservas descendieron otros 597 hm³. Eso no significa, sin embargo, que toda esa agua se haya evaporado.

No, los 14.000 hm³ no se han evaporado
La pérdida de agua almacenada responde a varios factores simultáneos.
Una parte se destina al abastecimiento de ciudades y hogares. Otra se utiliza para riego agrícola, especialmente durante el verano. También existen desembalses asociados a la producción hidroeléctrica y a la regulación de los propios sistemas fluviales. A todo ello se suma la evaporación, que puede adquirir especial relevancia durante periodos excepcionalmente calurosos.
Y precisamente 2026 ofrece un contexto extremo.
AEMET considera que el verano de este año fue el más cálido registrado en España desde al menos 1869. Además, fue excepcionalmente seco: solo los veranos de 1994 y 2016 registraron menos precipitaciones.
Es decir, los embalses tuvieron que afrontar simultáneamente temperaturas extraordinariamente altas y muy pocas lluvias capaces de compensar las salidas de agua.
Aun así, España termina el año con mucha más agua
El descenso desde mayo es enorme, pero no cambia otro dato igualmente importante: España llega al final de septiembre en una situación mucho mejor que hace un año.
Los 33.204 hm³ actuales sitúan las reservas en el 59,2 % de su capacidad. La situación, además, varía enormemente según la cuenca.
El Guadiana se encuentra al 72,1 %, el Guadalquivir al 69,6 % y las cuencas internas de Cataluña al 73,6 %. En el extremo contrario, el Ebro está al 46 %, mientras que el Segura se encuentra en torno al 50,1 %.
Ese contraste demuestra por qué hablar de una única situación hídrica para toda España puede resultar engañoso.
Ahora todo depende de las lluvias del otoño
El descenso todavía podría continuar durante las próximas semanas si no llegan precipitaciones importantes. Sin embargo, las perspectivas actuales de AEMET ofrecen cierta posibilidad de recuperación.
Para el trimestre de octubre, noviembre y diciembre de 2026, la agencia meteorológica estima una probabilidad elevada de que las precipitaciones se sitúen por encima de lo habitual en amplias áreas del noroeste, centro y oeste peninsular. En algunas zonas del noroeste, la probabilidad de un trimestre más lluvioso de lo normal alcanza el 70 %.
Pero existe otra señal menos favorable: también hay una probabilidad muy alta de que las temperaturas se mantengan por encima de lo normal durante el mismo periodo.
España termina así un año hidrológico con una situación paradójica. Los embalses conservan mucha más agua que en los últimos años, pero han perdido casi 14.000 hm³ desde mayo.
Las lluvias del invierno y la primavera dieron al país un importante colchón hídrico. El reto ahora será comprobar cuánto de ese colchón puede conservarse hasta que vuelva el siguiente ciclo de lluvias.