En algún arroyo de las montañas del Montseny, cerca de Barcelona, 32 pequeños anfibios acaban de comenzar una nueva vida en libertad.
Su ubicación exacta no se ha hecho pública. Y existe una buena razón: pertenecen a una de las especies más amenazadas de Europa, el tritón del Montseny (Calotriton arnoldi), un animal cuya distribución natural está limitada a una reducida región de Cataluña.
Se estima que quedan aproximadamente 1.000 ejemplares silvestres. Por eso, cada nueva liberación forma parte de un programa de conservación que lleva años intentando evitar que su población desaparezca.
La Generalitat de Cataluña reintroduce ejemplares de tritón del Montseny, la especie de anfibio más amenazada de Europa, en puntos de su hábitat natural para garantizar su supervivencia a largo plazo.
El programa de cría en cautividad busca revertir su declive. pic.twitter.com/qQKgzhGVT7
— ECOticias.com 'El Periódico Verde' (@ecoticiasRED) August 10, 2026
Algunos viajaron hasta Reino Unido para salvar la especie
La historia de estos 32 tritones comenzó mucho antes de su llegada al arroyo.
En 2017, 24 ejemplares fueron trasladados al zoológico de Chester, en Reino Unido, como parte de un programa internacional de reproducción en cautividad impulsado junto a las autoridades catalanas.
El objetivo era crear una población de seguridad y, al mismo tiempo, producir descendientes que posteriormente pudieran regresar al medio natural. La tarea no era sencilla.
El tritón del Montseny vive en arroyos fríos, rápidos y muy concretos, y muchos detalles de su reproducción y comportamiento seguían siendo difíciles de estudiar. Con el tiempo, el programa consiguió establecer 12 parejas reproductoras y criar nuevos individuos. Algunos de sus descendientes son precisamente los que ahora han sido liberados.
Sus huevos quedan escondidos en diminutas grietas
La propia biología del animal complica su reproducción.
Las hembras depositan sus huevos en pequeñas grietas entre las rocas, una estrategia perfectamente adaptada a corrientes rápidas, pero incómoda para los cuidadores que necesitan localizar y controlar las puestas.
Incluso su apareamiento presenta comportamientos peculiares. Durante la reproducción, el macho utiliza la cola para sujetar a la hembra mientras transfiere el espermatóforo. Los investigadores han tenido que aprender estos detalles prácticamente observando individuo por individuo.
Ahora ese conocimiento permite criar animales capaces de volver a desenvolverse por sí solos en los cursos de agua del Montseny.
Los científicos podrán seguirlos gracias a marcadores ultravioleta
Liberarlos tampoco significa simplemente dejarlos en el agua y marcharse.
Los 32 ejemplares llevan pequeños marcadores visibles mediante luz ultravioleta, lo que permitirá reconocerlos si vuelven a ser encontrados y estudiar cómo sobreviven y se desplazan.
Existe además un auténtico misterio en su ciclo de vida.
Los investigadores pueden encontrar larvas y adultos, pero durante una etapa intermedia los tritones parecen prácticamente desaparecer. Una hipótesis plantea que podrían refugiarse en sistemas de agua subterránea bajo la montaña antes de regresar posteriormente a los arroyos.
Su genética ofrece una pequeña ventaja
Una población tan reducida suele enfrentarse también a un problema adicional: la pérdida de diversidad genética.
Sin embargo, los análisis realizados sobre el tritón del Montseny indican que todavía conserva una variabilidad genética relativamente buena, algo especialmente importante para los programas de reproducción. Eso no elimina las amenazas. La modificación de los cursos de agua, las carreteras, la pérdida de calidad del hábitat, enfermedades fúngicas y el comercio ilegal continúan poniendo presión sobre una especie que ocupa un territorio extraordinariamente pequeño.
Precisamente por eso el lugar donde fueron liberados los 32 ejemplares permanece en secreto.
Salvar al tritón también significa salvar sus arroyos
El programa no puede limitarse a criar miles de animales.
Si los arroyos dejan de ofrecer las condiciones que necesitan, ninguna reintroducción será suficiente.
Los anfibios son especialmente sensibles a cambios en la calidad del agua y el ambiente, por lo que proteger al tritón implica también conservar buena parte del ecosistema que lo rodea. Los 32 animales recién liberados son, por tanto, una pequeña prueba de algo mucho mayor: una especie reducida a alrededor de mil individuos todavía puede tener una oportunidad si su hábitat y su reproducción se protegen al mismo tiempo.