España está muy cerca de poder decir que el 5G llega prácticamente a todo el mundo. La cobertura alcanza ya al 99 % de la población y, incluso en las zonas rurales, ronda el 96 %. Sin embargo, esas cifras esconden una realidad diferente cuando se observa el territorio en lugar del número de habitantes.
Todavía existen viviendas aisladas, pequeños núcleos y áreas rurales en las que las redes móviles avanzadas apenas están presentes o donde ninguna operadora tiene previsto invertir durante los próximos años. Para cerrar esos últimos agujeros del mapa, el Gobierno ha puesto en marcha 5G Redes muy rurales, un programa dotado con 17,9 millones de euros.
Lo llamativo es que algunos de estos lugares podrían saltarse prácticamente una generación tecnológica: pasar de una cobertura muy limitada o incluso inexistente de 4G directamente a 5G Stand Alone (5G SA).
Más de 13.000 pequeños agujeros de cobertura
El Ministerio para la Transformación Digital y de la Función Pública ha identificado las áreas que pueden acogerse a las ayudas mediante un mapa y un listado oficial.
El análisis de esos datos contabiliza 13.301 zonas elegibles distribuidas entre 2.355 municipios de las 17 comunidades autónomas, donde viven aproximadamente 50.614 personas.
Eso no significa que existan más de 2.000 pueblos completamente desconectados. Muchas de las zonas son pequeñas agrupaciones de edificios o viviendas dispersas dentro de un mismo municipio, y cada una se registra individualmente para facilitar su inclusión en los proyectos de las operadoras.
La diferencia explica una aparente contradicción: España puede tener una cobertura 5G cercana al 100 % de la población y, al mismo tiempo, conservar miles de puntos sin una buena conexión.
La razón es sencilla. Cubrir a miles de personas concentradas en una ciudad es mucho más rentable que instalar infraestructura para unas pocas viviendas separadas por kilómetros.
Algunos lugares podrían pasar directamente al 5G nativo
Las ayudas tampoco financiarán cualquier tipo de conexión móvil. Los proyectos deberán desplegar 5G Stand Alone, una arquitectura que utiliza una red específicamente diseñada para 5G.
Durante los primeros años de esta tecnología, muchas redes funcionaron mediante 5G NSA, o Non-Standalone, que aprovechaba parte de la infraestructura existente de 4G. El 5G SA prescinde de esa dependencia y permite explotar de manera más completa las capacidades de la nueva generación móvil.
El programa podrá financiar equipos e infraestructura auxiliar necesarios para llegar a estas zonas. Además, administraciones locales y regionales pueden facilitar terrenos, torres u otras ubicaciones para instalar las nuevas antenas.
El Ministerio recibió 96 propuestas procedentes de municipios de 25 provincias, aunque estar incluido en el mapa no garantiza automáticamente que llegue una nueva antena. Las operadoras todavía deben presentar sus proyectos y el plazo permanece abierto hasta el 10 de septiembre.
📶 El Gobierno destina 17,9 millones de euros a un nuevo programa para desplegar 5G en las zonas rurales donde hoy no existe cobertura 4G ni 5G de ningún operador.
La convocatoria ya está abierta hasta el 10 de septiembre.
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— Ministerio Transformación Digital Función Pública (@mintradigital) July 31, 2026
El último 1 % es probablemente el más difícil
La paradoja de las telecomunicaciones es que conectar a casi toda la población puede resultar más sencillo que cubrir los últimos rincones.
Una antena instalada en una ciudad puede atender a miles de usuarios. En cambio, desplegar infraestructura terrestre para unas pocas casas, una explotación agrícola o un pequeño núcleo alejado puede resultar difícil de amortizar comercialmente.
Por eso, completar el mapa de conectividad probablemente exigirá combinar varias tecnologías. La fibra óptica continuará siendo la opción de mayor capacidad allí donde resulte viable tenderla, mientras las redes móviles pueden cubrir territorios amplios y sistemas de internet por satélite como Starlink o futuros competidores pueden atender emplazamientos todavía más remotos.
El reto ya no consiste únicamente en conseguir que la mayoría tenga conexión. España está entrando en una fase mucho más complicada: llevar redes modernas precisamente hasta aquellos lugares donde construirlas resulta menos rentable y más difícil.
Y en algunos de ellos el salto tecnológico podría ser especialmente curioso: pasar prácticamente del “fuera de cobertura” directamente al 5G nativo.