Tesla lleva años prometiendo un futuro en el que sus coches puedan circular sin conductor, pero el Cybercab representa probablemente la prueba más importante de esa ambición. A diferencia de un Model 3 o un Model Y adaptado para utilizar sistemas de conducción asistida, este vehículo fue diseñado desde el principio sin volante ni pedales.
Presentado durante el evento We, Robot de 2024, el robotaxi ha atravesado desde entonces varios obstáculos, desde disputas legales relacionadas con su presentación hasta problemas con el registro comercial de su nombre. Sin embargo, el proyecto continúa avanzando y ahora estaría muy cerca de enfrentarse a su prueba más importante: circular por carreteras públicas transportando pasajeros sin un conductor tradicional.
Según información publicada por The Information, Tesla planea comenzar a realizar recorridos con empleados en Austin, Texas, hacia finales de agosto.
Primero empleados y después pasajeros
El plan inicial sería relativamente prudente. Antes de introducir el Cybercab dentro del servicio comercial de robotaxis, Tesla utilizaría unidades del vehículo para transportar a sus propios empleados por vías públicas.
Las pruebas internas no empiezan desde cero. Desde julio, la compañía ya estaría utilizando Cybercabs dentro de las carreteras privadas de su campus de Austin para acumular experiencia y preparar su despliegue.
Tesla también habría realizado sesiones de entrenamiento con servicios de emergencia locales, explicando cómo actuar ante un accidente o cómo retirar un Cybercab de la carretera si queda inmovilizado.
Si estas primeras operaciones funcionan según lo previsto, las unidades podrían incorporarse posteriormente al servicio de robotaxis que Tesla ya desarrolla en Austin.

El problema es que aquí no hay volante al que recurrir
La gran diferencia respecto a los Tesla actuales es precisamente lo que hace llamativo al Cybercab.
El vehículo carece de volante y pedales. Eso significa que, si el sistema autónomo encuentra una situación que no sabe resolver, no existe un conductor sentado dentro que pueda tomar inmediatamente el control.
Tesla plantea solucionar parte de este problema mediante operadores remotos capaces de prestar asistencia cuando el vehículo lo necesite. Sin embargo, este enfoque introduce nuevas preguntas sobre la calidad de la conexión, los retrasos en las comunicaciones y la rapidez con la que podría reaccionarse ante una situación inesperada.
La compañía está explorando además la utilización de Starlink para reforzar la conectividad de estos vehículos.
El Cybercab necesita aprender cosas que otros Tesla no pueden enseñarle
Durante años, una de las grandes ventajas de Tesla ha sido la enorme cantidad de información recopilada por sus vehículos en circulación. Millones de coches generan datos que pueden utilizarse para entrenar sus sistemas de conducción.
Pero el Cybercab introduce un problema adicional.
El propio Elon Musk reconoció que su arquitectura es diferente de la de los modelos actuales, por lo que no toda esa experiencia puede trasladarse directamente. El robotaxi necesita generar y procesar datos específicos sobre su propio comportamiento y plataforma.
Esto resulta especialmente importante en un vehículo que pretende operar sin supervisión humana dentro del habitáculo.
Agosto podría ser el primer gran examen
El Cybercab ya alcanzó otro hito importante en febrero, cuando Tesla produjo la primera unidad en la Gigafactory de Texas. Ahora el desafío deja de ser únicamente fabricar el vehículo y pasa a demostrar que puede funcionar de manera segura en situaciones reales.
La compañía todavía tendrá que superar cuestiones regulatorias, técnicas y operativas antes de extender el servicio a gran escala.
Pero si consigue colocar el Cybercab en las calles de Austin durante las próximas semanas, Tesla habrá dado un paso importante hacia la visión que Musk lleva años defendiendo: coches que no solo puedan conducirse solos, sino que directamente ya no necesiten los controles con los que hemos conducido durante más de un siglo.