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Ilustración para el artículo titulado
Imagen: Jennifer Rice / Comet Research Group (Universidad de Santa Bárbara)

Hace más o menos 12.800 años, un grupo de cazadores recolectores se asentó en las fértiles colinas de Abu Hureyra, en lo que hoy es el norte de Siria. Los pobladores comenzaron a criar animales y a cultivar, o al menos lo hicieron hasta que una brutal explosión a más de 2.200 grados los borró del mapa.

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El final de aquella aldea fue instantáneo. Así lo prueban las pequeñas burbujas de cristal que salpican todos los restos de este conjunto arqueológico, desde artefactos fabricados por aquellos seres humanos hasta las piedras de sus hogares o los huesos de sus animales. Para que estas esferas cristalinas pudieran haberse creado las temperaturas tuvieron que alcanzar al menos 2.200 grados Celsius, suficiente como para convertir un automóvil moderno en un charco de metal fundido.

Los restos de la aldea están hoy sumergidos bajo un embalse, pero en los años 70 un equipo internacional de arqueólogos logró recuperar muchos artefactos del yacimiento y su análisis ha revelado la extraña historia de su final. ¿Qué pudo haber vaporizado la aldea con semejante temperaturas? Las trazas de cromo, hierro, níquel, titanio, platino e incluso iridio en las pequeñas burbujas de cristal no dejan lugar a dudas. La muerte llegó desde el cielo en forma de un meteorito o fragmento de un asteroide más grande. Todos estos elementos son típicos de todas las zonas donde han impactado meteoritos. Los resultados del análisis se acaban de publicar en la revista Scientific Reports.

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Se da la circunstancia de que el meteorito de Abu Hureyra podría ser clave en la confirmación de lo que hasta ahora es solo una teoría: la denominada hipótesis del Cometa Clovis. Según esta teoría, hace alrededor de 12.900 años, justo al comiendo del período conocido como Dryas Reciente, la Tierra chocó contra una nube de cometas o asteroides rocosos. El impacto desató una serie de catastróficos incendios por todo el planeta que devastaron lo que entonces era Norteamérica, Europa y el oeste de Asia. El desastre aparece registrado en la cultura india Clovis, que es de donde recibe su nombre.

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El problema con la hipótesis del Cometa Clovis es que aunque hay numerosos restos geológicos que confirman los incendios, no hay cráteres de impacto que certifiquen que estos incendios se originaron en una serie de cometas o pequeños meteoritos.

Un solo impacto como el de Abu Hureyra no constituye prueba suficiente como para validar la teoría, sobre todo tan lejos del continente Americano, pero podría servir de pista para encontrar más indicios de impacto y así seguir la pista hasta dibujar el escenario completo de lo que pasó en aquel momento. Ya existen indicios de otros impactos a lo largo de una franja de más de 14.000 kilómetros que recorre los dos hemisferios. Confirmar por fin la teoría del Cometa Clovis podría ser tan fácil (o tan difícil) como unir los puntos. [Universidad de Santa Bárbara vía IFL Science]

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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