Hace medio siglo, Estados Unidos introdujo un pez en los ríos de Virginia con un objetivo aparentemente inofensivo: ofrecer nuevas oportunidades a los aficionados a la pesca deportiva. Nadie imaginaba que aquel animal terminaría convirtiéndose en uno de los depredadores invasores más preocupantes de la bahía de Chesapeake.
El protagonista es el bagre azul (Ictalurus furcatus), un pez que puede superar los 45 kilogramos y que se alimenta de cangrejos, peces y otras especies locales. Su expansión amenaza el equilibrio de uno de los ecosistemas acuáticos más importantes del país. Pero las autoridades encontraron una alternativa inesperada para combatirlo: convertir al depredador en el almuerzo de miles de estudiantes.
Según una investigación publicada por NPR, escuelas de Maryland y Virginia ya sirven hamburguesas elaboradas con este pescado para incentivar su captura y consumo.
Un pez introducido hace 50 años que terminó amenazando a toda una bahía

El bagre azul es originario de otras regiones de Estados Unidos. Durante la década de 1970 fue introducido en distintos ríos de Virginia, bajo la expectativa de que permanecería limitado a las aguas dulces. Sin embargo, los científicos descubrieron que podía tolerar ciertos niveles de salinidad y desplazarse por el estuario.
Las lluvias extraordinarias de 2018 facilitaron todavía más su expansión, al reducir temporalmente la salinidad de determinadas zonas. Según el Departamento de Recursos Naturales de Maryland, el bagre azul representa una amenaza para especies nativas y para las actividades pesqueras tradicionales. Entre sus presas se encuentran juveniles de cangrejo azul, róbalo rayado y otros peces que sostienen una importante actividad económica regional.
El problema es que, sin suficientes depredadores naturales capaces de controlar su población, la especie puede seguir extendiéndose por nuevos afluentes.
La solución más inesperada: convertir al depredador en hamburguesas escolares

La idea surgió cuando funcionarios agrícolas de Maryland buscaron nuevas maneras de aumentar el consumo del bagre azul. Beth Brewster, responsable de los servicios alimentarios de las escuelas públicas del condado de Caroline, comenzó a experimentar con distintas recetas hasta encontrar una preparación atractiva para los estudiantes. Así nació la catty patty, una croqueta elaborada con carne de bagre azul e inspirada en las tradicionales tortas de cangrejo de Maryland.
La receta recibió aprobación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) para su utilización en los programas de alimentación escolar. A través de Bay2Tray, una iniciativa de Real Good Fish, diferentes distritos comenzaron a incorporar pescado capturado localmente en sus menús.
La propuesta tiene una doble finalidad: ofrecer alimentos de origen regional y generar demanda comercial para incentivar la extracción de esta especie invasora. Y parece estar encontrando aceptación entre los estudiantes, que ya consumen las croquetas de bagre en algunas escuelas varias veces al mes.
Comer al invasor podría ayudar a controlarlo, pero existe un problema

Transformar una especie perjudicial en un recurso alimentario parece una solución sencilla, aunque su aplicación a gran escala presenta dificultades. Los pescadores pueden capturar grandes cantidades de bagre azul, pero su procesamiento requiere inspecciones federales obligatorias, lo que limita la capacidad de comercialización.
Además, los ejemplares más grandes pueden acumular concentraciones elevadas de mercurio y otros contaminantes. Por eso, el Departamento de Medio Ambiente de Maryland publica recomendaciones de consumo específicas según las especies y las zonas de captura.
Las autoridades también reconocen que aumentar la demanda de este pescado no garantiza su erradicación. Para controlar su expansión sería necesario mantener una extracción considerable durante años. Aun así, la iniciativa demuestra que un problema ecológico puede abordarse desde una perspectiva diferente, combinando pesca comercial, alimentación escolar y conservación ambiental.
La paradoja resulta difícil de ignorar: un depredador que llegó a Chesapeake para convertirse en una atracción de pesca deportiva terminó siendo tan abundante que ahora los niños participan en su control, simplemente comiéndoselo durante el almuerzo.