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Ciencia

La ameba comecerebro mata al 97% de sus víctimas pero ahora los científicos tal vez hayan encontrado la forma de detenerla en apenas unas horas

Los investigadores de la UC San Diego parecen haber descubierto un compuesto menos tóxico y de rápida acción para neutralizar a la "Naegleria fowleri".
Por Ed Cara Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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La Naegleria fowleri, alias ameba comecerebro, puede causar una infección que es infrecuente pero casi siempre fatal si ingresa en el cerebro de la persona. Los científicos de la Universidad de California, San Diego, tal vez hayan encontrado un arma nueva que puede detener a la ameba antes de que se vuelva mortal.

En un trabajo publicado esta semana los investigadores de la UC San Diego detallaron el descubrimiento de un compuesto aislado de bacterias marinas que parece especialmente efectivo contra la N. fowleri. En las pruebas de laboratorio, hasta ahora el compuesto se mostró capaz de matar varias cepas de la ameba en unas horas, sin afectar a las células humanas. Se requiere seguir trabajando para confirmar su efectividad y seguridad, según afirman los investigadores.

“Nuestro trabajo identificó un potente compuesto de origen marino y su potencial contra la N. fowleri”, escribieron en el trabajo publicado el lunes en Marine Drugs.

Detener al asesino

La ameba N. fowleri cambia de forma. Habita los suelos y el agua dulce cálida. Suele alimentarse de bacterias y no resulta peligrosa para nosotros si la ingieres al tomar agua. Pero si ingresa en el cuerpo a través de la nariz, puede migrar al cerebro. Una vez allí, literalmente puede comerse a las células cerebrales y causar inflamación masiva, causando una grave infección conocida como meningoencefalitis amebiana primaria, PAM, por sus siglas en inglés.

La enfermedad es increíblemente rara y en EE.UU. se han informado tan solo unos 150 casos. Dicho esto, han aumentado los casos globales en tanto que los casos en EE.UU. se han desplazado gradualmente hacia el norte. Los estudios también demuestran que la ameba suele estar en entornos comunes que visitan las personas como las aguas termales de los parques nacionales.

Pero además de ser comecerebros, la ameba N. fowleri provoca temor porque cuando causa la infección, casi siempre causa también la muerte. Incluso con tratamiento mueren más del 97% de las personas con diagnóstico de PAM, y en pocos días. Los tratamientos hoy toman un tiempo relativamente largo para alcanzar todo su potencial y/o requieren de altas dosis que son tóxicas para la ameba pero también para la persona, y eso atenta contra su efectividad. Por eso los científicos han estado buscando compuestos que pudieran vencer esos obstáculos.

El equipo de la UC San Diego aisló un potencial compuesto a partir de bacterias marinas, que nombraron rutamicina B. El compuesto actúa inhibiendo una enzima que es vital para que la ameba produzca energía. En el nuevo trabajo de investigación probaron la rutamicina B contra cinco cepas diferentes de la ameba.

La rutamicina B logró neutralizar a la N. fowleri incluso a bajas dosis, hallaron los investigadores. Lo importante también es que tardó solo unas cuatro horas en alcanzar su pleno potencial, la cuarta parte del tiempo que le toma hoy a la anfotericina B, tratamiento primario que se usa actualmente para la meningoencefalitis amebiana primaria. A bajas dosis la rutamicina B fue entre 200 y 300 veces más tóxica para la ameba de lo que lo era para las células humanas. Luego, en combinación con la anfotericina B, se requirió menos cantidad del compuesto (entre 3% y 10%) para que actuara con la misma efectividad que al usarla individualmente.

“Al identificar un compuesto que es más rápido y más selectivo estamos más cerca de un tratamiento que puede detener la infección antes de que cause daño irreversible, lo que puede cambiar el pronóstico para las personas que contraigan este parásito”, dijo el autor principal del trabajo Anjan Debnath, codirector del Centro de Descubrimiento e Innovación en Enfermedades Parasitarias de la UC San Diego, en declaraciones de la universidad.

¿Cuál es el paso siguiente?

Estos hallazgos son solamente el primer paso en la demostración de que la rutamicina B podría ser útil contra la N. fowleri y la PAM. Harán falta más estudios, incluyendo con modelos animales, antes de que los científicos puedan siquiera probar la droga en humanos. También quedan preguntas sin responder, como hasta dónde puede este compuesto cruzar la barrera hematoencefálica dado que la PAM afecta al sistema nervioso central.

Los investigadores por cierto planean seguir profundizando en su trabajo con la rutamicina B. De todos modos, afirman que su descubrimiento ilustra la riqueza del entorno marino como recurso mayormente inexplorado para desarrollar medicinas innovadoras y otras sustancias químicas de utilidad.

“El océano contiene una biblioteca diversa de químicos, y solo hemos rascado su superficie”, dijo el coautor William Fenical, profesor emérito del Instituto Scripps de Oceanografía de la UC San Diego, en declaraciones. “Estos resultados son un potente recordatorio de que las soluciones a algunos de nuestros problemas médicos más difíciles podrían estar ocultas en los lugares donde menos esperamos encontrarlas”.

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