La criatura de arriba es un escarabajo com√ļn y corriente salvo por un detalle: ha nacido en laboratorio y tiene tres ojos funcionales. Parece una idea salida de la mente de un cient√≠fico loco, pero es el resultado de un experimento gen√©tico que podr√≠a cambiar por completo la actual tecnolog√≠a de trasplantes de √≥rganos.

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No es la primera vez que expertos en gen√©tica juegan con el ADN para crear √≥rganos en n√ļmero o lugares extra√Īos. La diferencia en esta ocasi√≥n es la manera en la que se ha logrado.

Hasta ahora no se tenía control sobre la manera en la que los genes expresan diferentes órganos. La mutación se producía de manera casual, no era funcional, o sucedía en una parte del cuerpo incorrecta. Hasta ahora, este tipo de experimentos implicaban modificar miles de cadenas de AD o introducir genes de otras especies. En 1995, un equipo de científicos logró hacer crecer ojos en las alas de moscas de la fruta.

La idea hasta ahora es que hacer crecer un √≥rgano concreto requer√≠a de modificar miles de genes. Lo que el investigador de la Universidad de Indiana y experto en gen√©tica Eduardo Zattara ha ha logrado es que se desarrolle un tercer ojo desactivando una √ļnico gen relacionado no con la visi√≥n, sino con el crecimiento de la cabeza del insecto.

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El gen desactivado provoca el crecimiento de un tercer ojo dotado de la misma conectividad y funciones que los otros dos. A cambio, el animal no desarrolla cuernos como los miembros normales de su especie. el experimento demuestra no solo que la técnica funciona, sino que activar el crecimiento de un órgano determinado puede ser mucho más sencillo de lo que se creía.

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El objetivo de Zattara y su equipo no es crear una nueva especie, sino arrojar luz sobre los procesos genéticos de crecimiento de órganos funcionales. Los avances en este campo pueden terminar dándonos los datos necesarios para lograr cultivar órganos funcionales completos para trasplantes, y no solo su tejido o versiones no aprovechables. La posibilidad de cultivar un recambio propio a partir de una simple muestra de tejido está un poco más cerca que ayer. [PNAS vía Science Alert]