Las imágenes parecían sacadas de una película: enormes columnas de agua brotando desde las tapas de las alcantarillas en plena ciudad, calles convertidas en ríos y vehículos prácticamente atrapados por el nivel del agua.
Eso fue lo que ocurrió en Nagoya, una de las ciudades más pobladas de Japón, después de un episodio de lluvias torrenciales que dejó precipitaciones excepcionales durante el 8 de septiembre.
Según los datos de la Agencia Meteorológica de Japón, la ciudad acumuló 219,5 milímetros de lluvia en una sola jornada, de los cuales 104,5 milímetros cayeron en apenas una hora.
La intensidad fue tal que, en solo 60 minutos, Nagoya recibió aproximadamente el 45% de toda la lluvia que suele registrar durante un mes completo de septiembre.
#名古屋豪雨
#線状降水帯#ゲリラ豪雨 pic.twitter.com/KFXjU0WTUC— 焼き尽くしそば (@yakitukusisoba0) September 8, 2026
El alcantarillado no pudo absorber tanta agua
El problema no fue únicamente la cantidad de lluvia, sino la velocidad con la que cayó.
Cuando una tormenta descarga enormes volúmenes de agua en muy poco tiempo, los sistemas urbanos de drenaje pueden alcanzar rápidamente su capacidad máxima. En ese momento, el agua deja de poder circular correctamente hacia las redes subterráneas y empieza a buscar una salida. Eso fue justamente lo que ocurrió en distintos puntos de Nagoya.
Los vídeos difundidos durante el temporal muestran cómo el agua salía a presión desde las alcantarillas, elevándose varios metros por encima de la calzada y formando lo que algunos usuarios describieron como auténticos “géiseres urbanos”.
El fenómeno refleja la enorme presión acumulada dentro de las tuberías cuando el volumen de agua que entra supera al que el sistema puede evacuar.
🇯🇵 Inundaciones extremas azotan la ciudad japonesa de Nagoya tras registrarse lluvias récord de 104,5 mm en una hora, la cifra más alta desde 1890. pic.twitter.com/GHlfhzCya4
— Alerta Mundial (@AlertaMundoNews) September 8, 2026
Calles inundadas y problemas en el transporte
Las precipitaciones también provocaron importantes inundaciones superficiales.
En diferentes barrios, el agua cubrió carreteras y dificultó la circulación tanto de peatones como de vehículos. Algunos automóviles quedaron detenidos en medio de zonas completamente anegadas.
Las autoridades tuvieron además que proteger los accesos a determinadas estaciones de metro mediante barreras contra inundaciones, diseñadas para impedir que el agua descendiera hacia las instalaciones subterráneas.
El transporte público también sufrió interrupciones. Los autobuses municipales permanecieron suspendidos durante buena parte de la jornada, mientras que el metro empezó a recuperar progresivamente el servicio a partir de las 22:30, hora local.
Las autoridades advirtieron, sin embargo, que los daños y el estado de algunas carreteras podrían seguir provocando retrasos posteriormente.
Alerta de evacuación en Nagoya
La gravedad del episodio llevó a las autoridades locales a activar una alerta de nivel 4, que en el sistema japonés implica recomendaciones de evacuación para las personas que se encuentran en zonas consideradas de riesgo.
Las intensas precipitaciones también provocaron crecidas rápidas de ríos y cursos de agua cercanos, aumentando el peligro de nuevas inundaciones. Algunas de esas advertencias fueron retirándose posteriormente, a medida que bajaron los niveles de los ríos y disminuyó la intensidad de las tormentas.
名古屋の線状降水帯の豪雨…
とんでもないことになっているね😱
本当に身の安全第一に気をつけてください… pic.twitter.com/6jy3YfICIJ— ドトール田中@専業トレーダー丨日本株完全攻略 (@kabu_tanaka_) September 8, 2026
Un episodio extremo concentrado en pocas horas
Las lluvias torrenciales en zonas urbanas plantean un desafío especialmente complejo porque la abundancia de asfalto y superficies impermeables impide que buena parte del agua pueda filtrarse en el terreno.
En episodios como el registrado en Nagoya, la infraestructura urbana debe gestionar en cuestión de minutos una cantidad de agua equivalente a semanas de precipitaciones normales.
El resultado quedó plasmado en las imágenes que recorrieron las redes sociales: alcantarillas convertidas en surtidores, calles bajo el agua y una gran ciudad intentando absorber una tormenta que descargó en una hora casi la mitad de la lluvia habitual de todo septiembre.