Saltar al contenido
Ciencia

Hace 2.000 años, los romanos construyeron un túnel de seis kilómetros para hacer desaparecer un lago: tardaron once años

Hace casi 2.000 años, el emperador Claudio ordenó una de las mayores obras de ingeniería de la antigua Roma: excavar un túnel de casi seis kilómetros para drenar el lago Fucino, en Italia. El proyecto necesitó 30.000 trabajadores y once años de construcción, pero su inauguración terminó revelando un inesperado problema técnico.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El Imperio romano dejó construcciones que todavía sorprenden por su complejidad. Acueductos, carreteras, puentes y sistemas hidráulicos demuestran que sus ingenieros tenían conocimientos extraordinarios para transformar el territorio sin disponer de maquinaria moderna.

Sin embargo, una de sus obras más ambiciosas permanece relativamente desconocida.

En el año 41 d. C., el emperador Claudio ordenó perforar una montaña en la actual región italiana de Abruzos para controlar las aguas del lago Fucino, cuyas inundaciones amenazaban a las poblaciones cercanas.

El proyecto movilizó a aproximadamente 30.000 trabajadores durante once años y dio origen a uno de los túneles más impresionantes de la Antigüedad.

Un túnel de casi seis kilómetros construido sin maquinaria moderna

El objetivo era reducir el nivel del lago Fucino y recuperar terrenos que pudieran aprovecharse para la agricultura.

Para conseguirlo, los ingenieros romanos diseñaron una galería de aproximadamente 5,6 kilómetros que atravesaba el monte Salviano y permitía conducir el agua hacia el río Liri. La construcción comenzó en el año 41 y terminó en el 52 d. C.

Según el historiador romano Suetonio, unos 30.000 hombres trabajaron continuamente durante once años para completar la infraestructura.

Los constructores excavaron pozos verticales y galerías auxiliares que permitían trabajar simultáneamente desde distintos puntos. Algunos pozos alcanzaban profundidades superiores a los cien metros, un desafío considerable para las herramientas disponibles en aquella época.

La magnitud de la obra fue extraordinaria: ningún túnel conocido superó su longitud hasta la inauguración del túnel ferroviario de Fréjus, en 1871.

El emperador Claudio quiso vaciar un lago entero y ordenó perforar una montaña: el resultado desafió a la ingeniería durante siglos
© Strada dei Parchi – Youtube.

Una batalla naval con miles de participantes para inaugurar la construcción

Claudio quiso celebrar la finalización del proyecto con un espectáculo monumental.

El emperador organizó una naumaquia, una representación de combate naval desarrollada sobre las aguas del lago Fucino. Según el historiador Tácito, alrededor de 19.000 hombres participaron en el enfrentamiento, muchos de ellos condenados obligados a combatir. El espectáculo debía demostrar el poder de Roma y celebrar una obra considerada excepcional.

Sin embargo, después de la ceremonia apareció un problema inesperado.

El error de ingeniería que impidió vaciar completamente el lago

Cuando se abrió el sistema de drenaje, los responsables descubrieron que el túnel no tenía la profundidad suficiente para evacuar toda el agua prevista.

Fue necesario realizar modificaciones y organizar una nueva apertura.

Durante esta segunda operación, la fuerza de la corriente generó momentos de peligro y desconcierto entre los asistentes. Aunque la infraestructura consiguió reducir considerablemente la superficie del lago, nunca logró hacerlo desaparecer por completo.

Con el paso de los siglos, la falta de mantenimiento provocó obstrucciones que disminuyeron progresivamente su eficacia.

Hubo que esperar hasta el siglo XIX para terminar el trabajo de Roma

La solución definitiva llegó aproximadamente 1.800 años después.

Durante el siglo XIX, el empresario y príncipe italiano Alessandro Torlonia impulsó un nuevo proyecto hidráulico que aprovechó parte del trazado romano. Las obras permitieron completar la desecación del lago y transformar el antiguo fondo lacustre en una extensa zona agrícola.

Actualmente, parte de las estructuras originales pueden visitarse en el Parque Arqueológico de los Cunicoli di Claudio, cerca de Avezzano. El lugar conserva testimonios de una construcción que exigió una enorme movilización de trabajadores y conocimientos avanzados de ingeniería.

Casi dos milenios después, sus túneles siguen demostrando hasta dónde podía llegar la capacidad técnica del Imperio romano, incluso cuando sus proyectos no conseguían cumplir completamente sus objetivos iniciales.

 

 

Fuente: El Confidencial.

Compartir esta historia

Artículos relacionados