Representación artística de una explosión sobre Bennu. Imagen: NASA

Bennu es un asteroide de 500 metros en órbita alrededor del Sol. Durante millones de años, esta enorme roca y la Tierra han convivido de forma pacífica, pero en el año 2135, Bennu se acercará bastante a nuestro planeta. Lo bastante como para que la NASA trabaje en una nave para defenderse en caso necesario.

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Es preciso comenzar aclarando que no estamos hablando para nada de una certeza. Los astrónomos estiman que el 21 de septiembre del año 2135, Bennu se acercará tanto a la Tierra que hay una posibilidad entre 2.700 de que el asteroide impacte contra nuestro planeta. De aquí a esa fecha es posible que los cálculos se revisen y no haya el más mínimo riesgo, pero una probabilidad de 1 entre 2.700 es lo bastante elevada como para que la NASA considere la posibilidad de tener que tomar alguna medida cuando ese día llegue dentro de más de 100 años.

Esa medida se llama HAMMER (siglas de Hypervelocity Asteroid Mitigation Mission for Emergency Response) y es una nave de 8,8 toneladas capaz de desviar un asteroide simplemente impactando contra él. En el peor de los casos, HAMMER puede activar una carga nuclear para frenar el asteroide o destruirlo.

Modelo tridimensional de Bennu en base a observaciones. Foto: NASA

Detonar armas nucleares en el espacio parece un poco extremo, pero ahora mismo es lo más potente que el ser humano tiene en caso de que necesite lanzarle algo a u asteroide. La nave es una colaboración de la NASA con el Departamento de Energía y la Agencia de Seguridad Nuclear de Estados Unidos.

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Recreación artística del impacto contra el cometa Tempel-1 en 2005 durante la misión Deep Impact. Imagen: NASA

De momento, HAMMER es un concepto que se presentará oficialmente el próximo mes de mayo en una conferencia sobre seguridad espacial en Japón. La NASA no ha recibido autorización para construirla y lo más probable es que nunca lo haga por un motivo sencillo: es un proyecto carísimo.

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Sabemos que es carísimo porque, de hecho, ya hemos envíado una nave hacia Bennu y nos ha costado 800 millones de dólares. Se trata de la misión OSIRIS-REx. Despegó en septiembre de 2016 y llegará a su cita con el asteroide en agosto de 2018.

Representación artística de la sonda OSIRIS-REx desplegando el módulo para tomar muestras. Foto: NASA

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La misión de OSIRIS-REx es doble. Primero pasará dos años estudiando a Bennu desde muy cerca. Teniendo en cuenta todo lo que aprendimos del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko gracias a la sonda Rosetta, la misión OSIRIS-REx promete enseñarnos muchas cosas. La parte más emocionante del proyecto llega en julio de 2020. Ese año, la sonda desplegará un dispositivo para capturar una muestra de la superficie de Bennu y traerlo de vuelta a la Tierra para su estudio. Si todo va bien, la muestra llegaría el año 2023.

Aparte de por la importancia científica de la muestra, la misión OSIRIS-REx es importante porque nos permitirá aprender mucho de Bennu, conocer cómo se mueve y cuál es la órbita de inserción más adecuada en caso de que lo que queramos no sea exactamente practicarle una biopsia. [Buzzfeed vía Inverse]